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El
Ateneo de Madrid, siempre comprometido con la cultura, quiso,
el pasado 12 de julio en el Salón de Actos de la docta
casa, declararse en contra de la destrucción del patrimonio
histórico para denunciar, en concreto, el abandono
en que se encuentra la casa en la que Vicente Aleixandre vivió
la poesía, y donde todavía resuenan los hermosos
versos recitados en la intimidad por celebrados poetas, con
el objetivo de salvar la Casa de la Poesía: Velintonia,
3.
El
acto lo abrió don José Luis Abellán,
presidente de la institución madrileña, que
manifestó que «el Ateneo en sus ciento setenta
y dos años de historia nunca ha faltado a su obligación:
la defensa de la cultura». Calificó de dramático
el momento actual, ya que «la cultura está mercantilizada».
Señaló que los clásicos no compusieron
sus grandes obras por dinero, sino por vocación artística,
que él considera que debe estar por encima de todo.
Recordó a los presentes que por la casa de Vicente
Aleixandre han desfilado todos los poetas que han definido
la poesía del siglo XX y que la Asociación
de Amigos de Vicente Aleixandre quiere convertir esta casa
en la Casa de la Poesía a pesar de que la Comunidad
y el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Cultura se
hayan negado. Avisó que de seguir así Madrid
se va a convertir en una "ciudad sin referentes".
Por último, después de reafirmar la obligación
moral del Ateneo en esta lucha, agradeció al público
su presencia.
Continuó
con el uso de la palabra Alejandro Sanz, moderador del acto,
presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre
y secretario segundo del Ateneo de Madrid. Aseguró
que es muy triste reivindicar la salvación del patrimonio
histórico, ya que no debería existir ese peligro,
pero el peligro existe y es inminente en algunos casos como
el caso de la casa de Aleixandre y el Teatro Albéniz.
Recordó la desaparición de los cafés
literarios, hechos todos estos que sólo «suceden
en este país y en Madrid que es una ciudad profundamente
desagradecida con sus intelectuales, con sus artistas y con
sus poetas». Declaró que la asociación
lleva doce años reclamando a las instituciones públicas
que salven Velintonia, 3, por ser un patrimonio que pertenece
a todos los españoles y que debe servir de ejemplo
como Casa de la Poesía. Argumentó que «todas
las ciudades europeas tienen casas de la poesía creadas
para ese fin, nosotros tenemos una casa que por su naturaleza
y por su historia ya se define así misma como Casa
de la Poesía, y se va a permitir que esta casa caiga
en manos privadas y que se destruya». Criticó
a las tres administraciones que arguyen el alto precio que
piden los herederos por el inmueble como inconveniente para
esta gestión, y aclaró que los herederos piden
un precio justo y que la realidad es que las administraciones
les han ofrecido un precio catastral por el edificio, «un
acto no legítimo»según Alejandro Sanz.
El
resto de los oradores, Berta Delgado y Beltrán Gambierre
de la Plataforma de Ayuda al Teatro Albéniz; Carlos
Osorio en representación de los Cines y Teatros de
la Gran Vía; Laura Alfonseca Giner, sobrina-nieta del
Francisco Giner, y Pilar Altamira de la Institución
Libre de Enseñanza que denunciaron, también,
la inminente destrucción del Pabellón Giner,
del aulario, de la acacia centenaria y del jardín de
la Institución Libre de Enseñanza.; e Isabelo
Herreros, secretario tercero del Ateneo de Madrid, se sumaron
a este alegato con convicción y firmeza.
Quedó
patente la voluntad, de todos los presentes y de todos los
intelectuales españoles, de combatir, en contra de
la falta de voluntad política, por nuestro patrimonio
y, por supuesto, por Velintonia 3, hogar de nuestro premio
Nobel y morada de la generación del 27, de la generación
del 50, de nuestros poetas y, por justicia, de todos los españoles.
La obra de un artista importa y también importa su
legado, eso es rescatable. Está claro que la salvación
de esta casa y de nuestro patrimonio histórico
y ofrecerla a la sociedad española como un centro cultural
poético redundaría en el prestigio de nuestra
cultura contemporánea.
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