EL ATENEO DE MADRID organiza dos cursos de lecciones sobre BALANCE DE LA CULTURA MODERNA Y ACTUALIZACION DE LA TRADICION ESPAÑOLA MADRID. = 1950-51 Imprenta Juan Pueyo. Luna, 27. Teléfono 210864. Madrid. La vida cultural de España sufre hoy las consecuencias de la crisis a que ha llegado el espíritu de la modernidad. Su confusión, su atonía y su tristeza actuales tienen en esto su más fuerte raíz. A la vez, es también patente que España ha renovado en el mundo del espíritu su fuerte afirmación de voluntad creadora. Reconquistada la conciencia española, en trance de renovación sobre cimientos firmes nuestra visión del espíritu nacional—mejor dicho, lograda ya ésta en sus líneas fundamentales—, resulta claro que han caducado por propio agotamiento las concepciones culturales vigentes aún ayer mismo, en la época liberal, y por eso los españoles no tenemos por qué asustarnos demasiado—aunque seamos conscientes de su gravedad—ante la crisis europea de nuestra cultura. Reaccionamos frente a ella con ímpetu de superación. En nuestra misma tradición nacio- — 4 — nal tenemos las bases intelectuales de partida hacia el futuro, y sólo nos queda disponernos seria y resueltamente a cumplir cada uno nuestra particular tarea en la creación del porvenir común. La invasión asiática que ha correspondido al momento presente de la vida de Europa es sin duda una grave amenaza desde el punto de vista militar. Ahora bien : una amenaza no cierra por completo el horizonte, sino que —siempre, y en este caso también—queda abierto un amplio campo, que es precisamente en el que combaten los hombres de pensamiento. Y por lo que respecta al juego de las ideas, el materialismo dialéctico soviético—o el existencialismo, angustiante o desmelenado—son sólo los eslabones últimos de ese proceso destructor del orden cristiano que ha sido la Edad Moderna. Ha llegado, pues, el momento de hacer un balance—doloroso, pero objetivo y exigente—de la vida europea en los cuatro siglos últimos. En él quedará claro que el orden esencial de nuestra cultura—el orden esencial de la Cristiandad—, fuertemente jerarquizado en los planos religioso, intelectual, social y político, ha sido desmontado progresivamente durante estos cuatrocientos años. Así Europa ha llegado a la formidable confusión y a la impresionante debilidad de nuestros días. Cuando tal proceso se iniciaba, y resistían aún externamente los muros maestros del edificio de Europa, España lanzó todas sus fuerzas físicas a la empresa desproporcionada de mantener en pie un orden cristiano al que — 5 — seguía fiel el pueblo español. El desenlace de este intento es conocido. Tras la derrota militar—remachada en Westfalia—, tras la nueva Europa que se organizó sobre el principio del equilibrio entre los Estados y, por último, tras la gran llamarada francesa de la Revolución, los principios de la cultura moderna europea penetraron en la vida española, y comenzaron a configurarla a su vez. Las guerras civiles del siglo liberal tienen precisamente este sentido: son la desesperada resistencia de un espíritu español enraizado en las concepciones cristianas del hombre y del mundo, el cual—a despecho de toda su remota validez teórica—estaba temporalmente incapacitado de hecho para dominar y rehacer el movimiento histórico. El espíritu de la tradición española, debilitado de modo decisivo a partir de fines del XVIII, iba a anquilosarse con el afrancesamiento—la europeización—de nuestros liberales del XIX. Este anquilosamiento es el que dió paso a la vacua retórica progresista de los primeros europeizantes españoles. (Estos términos se emplean—no estará de más recordarlo—con su estricta significación cultural.) Y la debilidad intelectual de aquéllos, que impresiona más a medida que se la conoce mejor, viene de rechazo a dar la pauta para valorar cuál fué—a mediados del XIX—el raquitismo histórico en que se debatían también los movimientos teóricamente fieles al sentido permanente de la historia nacional. En cierto momento, incluso a los propios españoles he- — 6 — terodoxos les resultó insufrible el espectáculo de la vaciedad que presidia la acción histórica en la que ellos mismos quedaban integrados. Y reaccionaron con eficacia y acierto técnicos. La Europa moderna había edificado—sobre las raíces de la teología calvinista—una moral del trabajo, una tenacidad activa, que estaba abriendo a los países del Occidente las anchas vías de la industrialización, es decir, las deslumbradoras posibilidades del dominio de la materia. Era preciso plantar en el barbecho de la vida española las mismas semillas. Se inicia entonces en nuestro pasado reciente el soberbio intento de construir desde cimientos radicalmente distintos, sobre modelos predominantemente germánicos, una España contraria a la tradicional. Bene curris, sed extra viam, les estaba advirtiendo desde siempre a aquellos españoles el lenguaje de piedra de los clásicos. Para los pueblos—como para todos los seres—, querer ser otro es tanto como querer dejar de ser. Por eso, empatados en punto muerto el único ímpetu posible de vida española y el afán de crear de nueva planta una España diferente, en balde derrocharon tesón y empeño nuestros consignatarios del idealismo postkantiano. Los últimos cincuenta años liberales han sido en nuestra Historia el momento extremo del debilitamiento nacional. Su imagen —ya conclusa sobre sí misma—es hoy estampa rota de una época de patriotismo estérilmente crítico—protestan, acre y palabrero—, incapaz de trascenderse con empuje crea- — 7 — dor, aunque fuera valioso al menos por sus ansias de dejar atrás a aquella España vieja y tahur, zaragatera y triste. La estela y las razones de su fracaso han de constituir hoy para los nuevos españoles una alta y viva lección. Ante el impresionante resquebrajamiento de la cultura moderna, en la tradición española tiene nuestra cultura mucho más que una posibilidad. El sereno análisis de aquel proceso empuja automáticamente a primer plano de la Historia a las concepciones rivales de las que ahora mismo caducan. Y esto obliga a los españoles de hoy a elaborar con sentido realista proyectos de futuro que alcancen validez universal. No es otra la actitud intelectual — optimista, consciente y resuelta — con que desde hace años mantienen una posición española y el diálogo internacional desde las páginas de Arbor casi todos los hombres que ahora coordinan su pensamiento en la tribuna abierta del Ateneo de Madrid. La tradición cultural de España reclama una consideración de su valor permanente, hecha con conciencia de que ha de ser puesta a punto en nuestra actualidad. España, porque ha sufrido en su misma carne las desgarraduras de nuestra guerra última—tan cercana aún—, ha aprendido en «la voz de todo un pueblo» la lección de su propia ley. Ha logrado reencontrar el sentido de su estructura y su misión históricas. Por fortuna, los españo- — 8 — les que se sienten capaces de vencer a la época se han dado cuenta de que sólo es fecundo lo genuino, lo que está asentado sobre la verdad. Ya en 1914, la voz poética más limpia de aquel instante expresaba en versos cargados de energía el fruto amargo de las últimas empresas españolas: Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre la voluntad te llega, irás a tu aventura despierta y transparente a la divina lumbre, como el diamante clara, como el diamante pura. Madrid, 15 de noviembre de 1950. BALANCE DE LA CULTURA MODERNA Juan José López Ibor, catedrático de Universidad, jefe del Servicio de Neuropsiquiatría del Hospital General de Madrid. La psicología del hombre moderno. * * * Werner Kaegi, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Basilea. Tres grandes historiadores del mundo moderno: Ranke, Burckhardt y Huizinga. Antonio Millán Puelles, catedrático de Filosofía (Madrid). La conquista de la conciencia histórica. * * * — 10 — Mariano Baquero Goyanes, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Murcia. Problemas de la novela contemporánea. T. S. Eliot (Londres). Nuevas formas poéticas y dramáticas. * * * Leopoldo Eulogio Palacios, catedrático de Filosofía en la Universidad de Madrid. La filosofía cristiana ante la filosofía moderna. Angel González Alvarez. catedrático de Filosofía en la Universidad de Murcia. La filosofía perenne en el momento actual. Roberto Saumells, profesor de Cosmología en la Universidad de Madrid. La moderna Filosofía de la Naturaleza. Erick Rothacker, profesor de Filosofía y Psicología en la Universidad de Bonn. La preocupación por el hombre en la Filosofía contemporánea. — 11 — Juan Rof Carballo, ex profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid. Direcciones antropológicas de la Medicina contemporánea. Ramón Roquer, profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona. Nuevos problemas de la Metafísica y la Teología. * * * Alois Dempf, profesor de Filosofía en la Universidad de Munich. Sociología de la crisis. José Pequito Rebello, escritor (Lisboa). La desintegración de la cultura moderna. Pierre Gaxotte (París). La destrucción del Antiguo Régimen. Alvaro d'Ors Pérez-Peix, catedrático de Derecho Romano y secretario general de la Universidad de Santiago de Compostela. Los romanistas ante la actual crisis del Derecho. * * * — 12 — Manuel Fraga Iribarne, catedrático de Derecho Político, secretario de Embajada, letrado de las Cortes Españolas. La crisis del Estado liberal. Marcelo Caetano, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Lisboa, presidente de la Asamblea Corporativa. Los ensayos modernos de organización del Estado. Michael J. Oakshott, M. A. Fellow of Nuffield Col-lege (Oxford). Doctrinas sociales y políticas contemporáneas. Jorge Jordana Fuentes, profesor de la Universidad de Madrid, director de la Academia Nacional de Mandos «José Antonio». Los intentos de superación del marxismo. Eugene Schueller, president de l'Institut National des Salaires (París). Hacia una nueva organización económica. Torcuato Luca de Tena, escritor (Madrid). La prensa ante las masas. * * * — 13 — José Luis Pinillos, del Consejo de Redacción de Arbor, del Departamento Internacional de Culturas Modernas del C. S. de I. C. Vida, demonio, espíritu (tres aspectos de la Alemania moderna). Franz Schnabel, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Munich. El catolicismo alemán ante la cultura moderna. * * * Rafael Calvo Serer, vicedirector de Arbor, catedrático de Filosofía de la Historia en la Universidad de Madrid. Filosofía de la Restauración. ACTUALIZACION DE LA TRADICION ESPAÑOLA Martín Almagro Basch, catedrático de la Universidad de Barcelona. Raíces históricas del hombre español. Alexander Parker, director del Departamento de Español en la Universidad de Aberdeen. Valor actual del humanismo español: Calderón. Antonio Pastor, Fellow del King's College de la Universidad de Londres, del Departamento Internacional de Culturas Modernas del C. S. de I. C. La moral práctica en la literatura clásica española. * * * — 16 — Agustín González de Amezúa, de la Real Academia Española. La sensibilidad humana de Felipe II. Angel López-Amo Marín, catedrático de Historia del Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela. La estructura de España en el Antiguo Régimen Luis Sánchez-Agesta, catedrático de Derecho Político y secretario general de la Universidad de Granada. Clave histórica de la tradición politica española. * * * Indalecio Núñez, capitán de navio, comandante del cru cero Cervantes. La tradición del honor en la Marina española. Jorge Vigón, escritor, coronel de Artillería (Madrid). Vitalidad de las virtudes militares españolas. Antonio de Souza Cámara, director de la Estación Agronómica de Sacavem (Lisboa). La tradición rural y agraria en España y Portugal. * * * — 17 — Miguel Cruz Hernández, catedrático de Filosofía en la Universidad de Salamanca. El pensamiento español a través de la cultura moderna. Emilio Orozco, catedrático de Lengua y Literatura española en la Universidad de Granada. Las nuevas formas estéticas ante el Barroco español. * * * Florentino Pérez Embid, secretario de Arbor, catedrático de la Universidad de Madrid. La función nacional de las regiones españolas. Ignacio Agusti, escritor (Barcelona). Cataluña entre Tradición y Revolución. Miguel Fisac Serna, arquitecto (Madrid). Espíritu de la arquitectura popular española. * * * Edmundo Schramm, profesor de Filología Románica en — 18 — la Universidad de Maguncia, director del Ausland und Dolmetscherinstitut de Germersheim. El pensamiento político de la tradición española en el siglo XIX. José María Jover, catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Valencia. Conciencia burguesa y conciencia obrera en la España contemporánea. José María García Escudero, profesor de Política Exterior de España en la Universidad de Madrid, teniente coronel jurídico del Ejército del Aire. Crítica de la Restauración liberal. José María Pemán, de la Real Academia Española. Un gran intento de actualizar la conciencia española. Gonzalo Fernández de la Mora, secretario de Embajada, de la Misión diplomática del Gobierno español en Alemania. La teoría política de la tradición española ante la actualidad. Mariano Navarro Rubio, letrado del Consejo de Estado, vicesecretario de Organización Administrativa de la — 19 — Delegación Nacional de Sindicatos de F.E.T. y de las J.O.N.S. La estructura de la sociedad española y las nuevas formas sindicales. * * * Vicente Rodríguez Casado, catedrático de Historia Moderna y decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla, vicedirector de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos. El mundo hispanoamericano ante el porvenir. José Larraz, sociólogo y abogado (Madrid). Sociología y Economía en busca de un orden nuevo. José María Oriol Urquijo, presidente del Consejo de Administración de la Sociedad Hidroeléctrica Española (Madrid). Técnica e industrialización, soportes de nuestro espíritu nacional. ORGANIZACION DE LOS CURSOS 1.—Las lecciones, cada una de las cuales será oportunamente anunciada de modo particular, se celebrarán los lunes y viernes, en el salón de actos del Ateneo (calle del Prado, 21), a las siete y media de la tarde. 2.—Ambos cursos se desarrollarán simultáneamente. 3.—El orden con que las lecciones figuran enumeradas en el presente programa general, pone de manifiesto el criterio sistemático que las preside. 4.—Está prevista su publicación en una serie de folletos independientes. 5.—Las conferencias de T. S. Eliot y José Larraz han sido aceptadas en principio por sus autores, a reserva de posibles incompatibilidades de fecha.