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	<title>MEMORIA LEIDA EN EL Ateneo Científico y literario De Madrid EN LA JUNTA GENERAL DE 30 DE DICIEMBRE DE 1843 Por el secretario primero DON FERNANDO ALVAREZ.:Edición electrónica</title>
	<author>Alvarez, Fernando </author>
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    <edition>Primera edición electrónica
    <date>2003-12-22</date>
    </edition>
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<extent>15k</extent>
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    <publisher>Biblioteca del Ateneo de Madrid</publisher>
     <pubPlace> Ateneo de Madrid</pubPlace>
     <address><addrLine>C/Prado 21, 28014 Madrid</addrLine></address>
     <idno type="BA"> T-106-F-7</idno>
     <availability>
      <p>Dominio Público. Accesible desde http://www.ateneodemadrid.net</p>
     </availability>
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	<title></title>
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	<bibl>
		<title>MEMORIA LEIDA EN EL Ateneo Científico y literario De Madrid EN LA JUNTA GENERAL DE 30 DE DICIEMBRE DE 1843 Por el secretario primero DON FERNANDO ALVAREZ.</title>
		<author>Fernando Alvarez</author>
		<imprint>
			<pubPlace>Madrid</pubPlace>
			<publisher>IMPRENTA DE LA SOCIEDAD LITERARIA Y TIPOGRÁFICA,
CALLE  DE LA MANZANA, NCM. 14</publisher>
			<date>1844</date>
		</imprint>
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	<date>2003-12-22</date>
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	<item>revisado</item>
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	<date>2003-12-19</date>
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<p>MEMORIA</p>
<p>LEIDA EN EL </p>
<p>Ateneo Científico y literario</p>
<p>De Madrid</p>
<p>EN LA JUNTA GENERAL DE 30 DE DICIEMBRE DE 1843</p>
<p>Por el secretario primero</p>
<p>DON FERNANDO ALVAREZ.</p>
<p>Madrid</p>
<p>IMPRENTA DE LA SOCIEDAD LITERARIA Y TIPOGRÁFICA,</p>
<p>CALLE 
DE LA MANZANA, NCM. 14</p>
<p>1844.</p>
<p>SEÑORES:</p>
<p>Honrado repetidas veces por vuestra, confianza con el </p>
<p>cargo de Secretario de esta, distinguida corporación, fue </p>
<p>siempre el mas agradable de mis deberes y la mas cordial de </p>
<p>mis satisfacciones hacer al fin de cada año un ligero bosquejo </p>
<p>de vuestras útiles tareas y de los adelantamientos de una </p>
<p>sociedad científica que tiene asegurados en la historia </p>
<p>contemporánea, cualquiera que sea su suerte en adelante , un </p>
<p>nombre y un elogio.</p>
<p>Varios 
épocas, no todas felices, ha recorrido el Ateneo </p>
<p>con suerte desigual desde el tiempo en que fue restaurado </p>
<p>ocho años hace. Alzáronle los desvelos incesantes é ilustrados </p>
<p>á una grande altura y llegando á convertirle en la primera </p>
<p>corporación de su especie en nuestra España.</p>
<p>MEMORIA</p>
<p>Casi todos los nombres de gran cuenta, casi todas las </p>
<p>reputaciones literarias, muchas de las celebridades políticas, </p>
<p>los mas elegidos de las diversas clases del Estado inscribieron </p>
<p>sus nombres en nuestro catálogo, álbum abierto para </p>
<p>perpetuar la memoria de los que consagran sus esfuerzos á </p>
<p>derramar generosamente la luz de la instrucción y el germen </p>
<p>de los nobles pensamientos, como derrama el astro del sol la </p>
<p>luz del día aun sobre los ingratos que blasfeman de sus </p>
<p>benignas influencias.</p>
<p>Â¡Dura cosa es que en todas las creaciones de los </p>
<p>hombres, cuando se llega apenas á la cima de los bienes </p>
<p>colocados siempre como sobre una roca elevadísima de salida </p>
<p>áspera y penosa, asomen de súbito los males para quebrantar </p>
<p>nuestra esperanza, y envenenar tristemente nuestros gozos; </p>
<p>dura cosa es, señores, que entre la prosperidad y la desgracia </p>
<p>apenas se divisen lindes ni fronteras, sino como una línea muy </p>
<p>borrosa difícil de percibir y de salvar muy fácil!</p>
<p>Siguiendo la común suerte, hubo para el Ateneo </p>
<p>momentos de contrariedad y de peligro, hubo momentos en </p>
<p>que el Ateneo estuvo para cesar en su brillantísima carrera, </p>
<p>como herido de muerte violenta, en medio de una existencia </p>
<p>lozana y vigorosa; pero hubo también ánimos valientes y </p>
<p>corazones generosos que tendieron para apoyarle en aquellos, </p>
<p>días críticos una mano robusta no sin riesgo propio.</p>
<p>Y no fueron perdidos sus esfuerzos; testigo yo. de ellos, </p>
<p>debo consignarlos con esmero en este día. El Ateneo se salvó </p>
<p>de una ruina inminente, y lo que, importa mas, de una </p>
<p>degeneración, señores, que, hubiera arrastrado su nombre, tan </p>
<p>querido para nosotros, por el innoble terreno de pasiones </p>
<p>vengativas, y mezquinas.</p>
<p>LEIDA EN EL ATENEO	
	
	
	
	
7</p>
<p>Desearía, yo que la 
naturaleza y la brevedad de esto que me </p>
<p>permitiera consignar algunos nombres, aun lastimando su </p>
<p>modestia; pero vosotros los sabéis señores socios ,y, los estáis </p>
<p>pronunciando íntimamente con la profunda gratitud de que se </p>
<p>hicieron dignos.</p>
<p>Â¡Amargos días para nuestra corporación aquellos que </p>
<p>recuerdo! Desparramados por las provincias muchos de sus </p>
<p>hijos, volviendo algunos los ojos bañados en lágrimas al suelo </p>
<p>de la patria desde, países extranjeros, huérfano de voces muy </p>
<p>elocuentes y de talentos muy esclarecidos, semejándose á un </p>
<p>cuerpo lánguido y enfermo cuya alma estuviera, medio ausente </p>
<p>ó del cuál se le hubiera arrancado con violencia algunos </p>
<p>miembros, en mengua de su integridad y de su vida, así, llevó </p>
<p>por algun tiempo el Ateneo una existencia 
valetudinaria y </p>
<p>trabajosa. </p>
<p>Restituyéronle, en cuanto era posible al esplendor </p>
<p>antiguo los reiterados esfuerzos, de los socios que </p>
<p>permanecieron en la corte; abrieronse sus cátedras de nuevo; </p>
<p>se conservaron las enseñanzas mas precisas; aumentaronse </p>
<p>otras; trabajaron con celo, las secciones; pudisteis 
decir en fin, </p>
<p>estrechando vuestras manos de socios y de amigos: el </p>
<p>ATENEO tiene vida; ante el ATENEO se abre un porvenir </p>
<p>magnifico; el ATENEO, seguirá derramando su instrucción </p>
<p>sobre la noble juventud de nuestra patria.</p>
<p>Sin embargo, sometiendo á vuestra ilustración estas </p>
<p>ideas en este mismo sitio, no hace mas de un año, todavía, </p>
<p>huvo de pronunciar mis labios tristísimas palabras; todavía lo </p>
<p>recordaréis como yo os dige con hondo sentimiento: </p>
<p>"Circunstancias deplorables, cuya consideracion es </p>
<p>enteramente agena del ATENEO como cuerpo científico , nos </p>
<p>han arrebatado con harto dolor nuestro el tri-</p>
<p>8	
 	
	
	
MEMORIA</p>
<p>buto de luces y talento que rendían á su esplendor y fama </p>
<p>personajes de alta celebridad en nuestros fastos literarios. Dos </p>
<p>años, son contados desde que no concurren en á aumentar el </p>
<p>brillo é interés de nuestras conferencias sus voces elocuentes </p>
<p>escuchadas siempre con Â»religiosa atención entre nosotros. </p>
<p>Séame lícito señores, hacer fervientes votos porque los </p>
<p>restituyan á nuestro seno y los devuelvan á su patria una </p>
<p>fortuna Â»adversa y una tierra extraña.Â» </p>
<p>Esto decía yo, hace un año, en este sitio, fiel intérprete </p>
<p>de vuestros sentimientos, y mis votos y los vuestros se han </p>
<p>cumplido plenamente, gracias á la justicia de la Providencia </p>
<p>que siempre, siempre cuanto mas tranquila parece, está menos </p>
<p>ociosa. </p>
<p>Hoy, señores, la familia literaria que reconoce por padre </p>
<p>común al ATENEO, esta segunda familia que une á los </p>
<p>hombres con vínculos casi tan estrechos y expansivos como </p>
<p>los de la familia natural, esta familia que abarca holgadamente </p>
<p>todas las opiniones y todos los sistemas en el campo neutral y </p>
<p>generoso de la ciencia, aliase aquí como agrupada y reunida </p>
<p>en torno del hogar doméstico, con aquel gozo infame, con </p>
<p>aquella purísima alegría, con aquel delicado sentimiento que </p>
<p>solo saben y pueden disfrutar los que han sufrido y lamentado </p>
<p>los contratiempos de la separación y de la ausencia.</p>
<p>
Nunca ha sido tan robusta y vigorosa la vitalidad del </p>
<p>Ateneo nunca señores, han lucido para él esperanzas tan </p>
<p>hermosas. Ni á mí, ni á vosotros, parecerá pesado o minucioso </p>
<p>entrar en algunos, pormenores que lo patentizan: haremos, </p>
<p>siguiendo el anterior ejemplo, como una familia prudente y </p>
<p>arreglada que examina con interés en ciertas épocas del año </p>
<p>su estado doméstico.</p>
<p>LEIDA EN EL ATENEO	
	
	
	
	
9</p>
<p>
	
El número de socios ha crecido en una progresión </p>
<p>rápida de lo que ha solido acontecer en todos los transcurridos </p>
<p>desde su restauración, excepto el de 1839 que fue el de mayor </p>
<p>prosperidad, para la casa. Cotejando el que hoy existe con el </p>
<p>que hubo respectivamente en los años anteriores, se viene al </p>
<p>siguiente resultado:</p>
<p>El año de 1836 hubo	
295 socios</p>
<p>El de 1837	
311 socios</p>
<p>El de 1838	
334 socios</p>
<p>El de 1839	
495 socios</p>
<p>El de 1840	
508 socios</p>
<p>El de 1841	
514 socios</p>
<p>El de 1841	
529 socios</p>
<p>El actual	
583 socios</p>
<p>Son pues cincuenta y cuatro los de nueva entrada en </p>
<p>este año, numero superior á la undécima parte del total de </p>
<p>ellos, lo cual es muy notable y muy satisfactorio en una </p>
<p>corporación constituida ya, y que encerraba de antemano a </p>
<p>casi todas las personas distinguidas por su amor á las ciencias </p>
<p>y á las letras.</p>
<p>
Y es también muy lisonjera consideración la de que </p>
<p>nunca ha sido mayor el número de socios presentes y de pago, </p>
<p>como se desprende á primera vista de la comparación 
del año </p>
<p>corriente, bajo este aspecto, con el año próximo pasado.</p>
<p>	
	
	
1842	
	
	
1843	
	
Diferencia</p>
<p>Socios presentes.....286.........................350................64</p>
<p>Socios de pago........263.........................326................63</p>
<p>Socios ausentes......243..........................243...............0</p>
<p>10	
	
	
MEMORIA</p>
<p>	
Resulta por tanto estos datos, que las diferencias y cotejos en </p>
<p>todos los sentidos, son completamente favorables al año que </p>
<p>concluye; circunstancia, muy halagÃ¼eña para la actual junta, no </p>
<p>porque tenga la inmodestia de usurparla como propio mérito, </p>
<p>sino porque la colma de placer su buena suerte, confesando </p>
<p>muy de grado que el creciente esplendor del ATENEO es </p>
<p>debido, señores socios, á vuestros ilustrados desvelos y á los </p>
<p>esfuerzos comunes, no á los suyos.</p>
<p>	
 Apenas hay que decir nada respecto del órden interior y </p>
<p>económico de nuestra corporación. La junta se ha limitado. á </p>
<p>seguir paso á paso él excelente método que viene </p>
<p>observándose de atrás con felices resultados; y en cuanto al </p>
<p>estado de los fondos, habiendo sido un tanto precario en casi </p>
<p>todo el año por la ausencia simultánea de crecido número de </p>
<p>socios, es hoy tan holgado como pudiera apetecerse. Sin </p>
<p>contar con la seguridad de que lo será mucho mas en </p>
<p>adelante, cubiertos los gastos hasta el día, resulta una </p>
<p>existencia de 12.000 rs en manos 
del señor Depositario</p>
<p>	
De la memoria. formada 
por el Sr. Bibliotecario que se leerá </p>
<p>después, resultan los trabajos hechos para la formación de los </p>
<p>índices por orden de materias, las obras que la generosidad de </p>
<p>los señores socios ha ido aumentando 
nuestra biblioteca, y la </p>
<p>nota de los periódicos españoles y extranjeros existentes, en el </p>
<p>gabinete de lectura. </p>
<p>	
El número de las cátedras no ha menguado tampoco desde el </p>
<p>año último. Diez y nueve se hallan establecidas en la </p>
<p>actualidad y aunque las graves ocupaciones de varios señores </p>
<p>profesores han impedido contra su voluntad dar principio a las </p>
<p>respetivas enseñanzas, el ATENEO se promete de su celo que </p>
<p>comenzará á oir, muy pronto sus lecciones.</p>
<p>11	
 	
	
LEIDA EN EL, ATENEO.</p>
<p>Las cátedras son: </p>
<p>Árabe	
D. Serafín Estébanez 
Calderon</p>
<p>Arqueología elemental 
	
D. Basilio Sebastián Castellanos </p>
<p>Derecho político constitucional 
	
D. Antonio Alcalá Galiano. </p>
<p>Economía política 
	
D. Eusebio María del Valle</p>
<p>Elocuencia forense y parlamentaria	
D Fernando Corradi</p>
<p>Filosofía ecléctica 
	
D. Tomás García, Luna.</p>
<p>Francés 
	
D Mariano Nícolás Perez</p>
<p>Geografía 
	
D Francisco José de Fabre. </p>
<p>Geología 
	
D Manuel López Santella. </p>
<p>Griego 
	
D. Satarnino, Lozano</p>
<p>Historia de 
civilización, de España 
	
D Francisco Gonzalo</p>
<p>Historia del gobierno y la civilización de </p>
<p>España 
	
D .Pedro José. Pidal,</p>
<p>Historia universal 
	
D, Antonio, Beoavistales.</p>
<p>Literatura española 
	
D. José de la Revilla. </p>
<p>Matemáticas 
	
D. Alfredo, A. Camus</p>
<p>Medicina legal y toxicología. 
D. Bartolome Obrador</p>
<p>Química aplicada a la agricultura	
D Jose Maria de Nieva</p>
<p>Zoología 
	
D Juan Mieg</p>
<p>Alemán 	
D Julio KÃ¼n</p>
<p>La afluencia de oyentes á las cátedras abiertas y, con </p>
<p>especialidad á algunas de ellas 
ha sido tan crecida que este </p>
<p>salón resulta insuficiente y chico para darlas sitio. Personas 
de </p>
<p>todas condiciones, de todas las edades y de opiniones muy </p>
<p>diversas se han apresurado a inscribir su nombre en las </p>
<p>matriculas, y á recibir de los profesores</p>
<p>MEMORIA	
	
	
	
	
12</p>
<p>del ATENEO la instrucción juiciosa, profunda, hija da largos </p>
<p>estudios y vigilias, y enriquecida con las bellezas del lenguaje y </p>
<p>del estilo, que han contribuido á levantar el nombre del </p>
<p>establecimiento, á vueltas de sus propios nombres, á la altura y </p>
<p>á la brillantez en que 
encuentra. </p>
<p>	
Bien quisiéramos hacer mención detenida y personal </p>
<p>de todos los señores catedráticos, pagando este tributo, único </p>
<p>que nos es dado , á su generosidad y á sus desvelos; pero </p>
<p>limitada nuestra tarea á muy estrecho círculo , satisfaremos </p>
<p>esta deuda designando entre ellos á uno como en </p>
<p>representación de los demás. Todos reúnen suficientes títulos </p>
<p>para reasumir en sí la personalidad del profesorado; pero como </p>
<p>á D. Antonio Alcalá Galiano le cupiese la honra de inaugurar </p>
<p>las lecciones de este curso, como su voz elocuente fue la </p>
<p>primera qué halagó nuestros oídos en el presente año literario, </p>
<p>tócale a él como de justicia y de derecho aquella distingue muy </p>
<p>merecida.</p>
<p>	
 No han sido muchos los trabajos de las secciones en </p>
<p>este último año; pero en cambio se han ocupado de asuntos </p>
<p>importantes y de interés muy conocido. El celo de los señores </p>
<p>presidentes no ha menester ser excitado por nosotros para </p>
<p>consagrarse asiduamente á, sus trabajos respectivos.</p>
<p>La sección de ciencias morales y políticas ha discutido </p>
<p>con lucidez dos cuestiones gravísimas siempre pero mas 
</p>
<p>graves aun en el estado actual de nuestro pueblo á saber:</p>
<p>"¿Cuál seria la dotación mas conveniente para el </p>
<p>sostenimiento del culto y del clero español , combinando la </p>
<p>dignidad de la religión con los intereses del Estado?"</p>
<p>13	
	
	
	
LEIDA EN EL ATENEO.</p>
<p>
"¿Es la aristocracia un elemento necesario para la </p>
<p>conservación y la estabilidad de los gobiernos libres? En el </p>
<p>estado actual de las naciones europeas ¿seria posible, sería </p>
<p>conveniente restaurar la aristocracia donde hubiese decaido, ó </p>
<p>establecer otra de nuevo?"</p>
<p>	
La sección dedicada al estudio de las ciencias </p>
<p>naturales agitó en sus conferencias la importancia y el valor </p>
<p>absoluto y comparativo de los sistemas psycológicos, y la </p>
<p>necesidad de fijar el lenguaje técnico de los diversos ramos de </p>
<p>las ciencias naturales.</p>
<p>La de ciencias físicas ha examinado en sus reuniones la </p>
<p>utilidad y aplicaciones de las máquinas de vapor, las ventajas </p>
<p>que los caminos de hierro proporcionan á los pueblos </p>
<p>modernos, la, esplotacion mas acertada de las minas y otros </p>
<p>asuntos semejantes. </p>
<p>La sección de literatura, por último, se ha ocupado de las </p>
<p>cuestiones que mas inmediatamente incumben á su examen. </p>
<p>Como lo habréis observado, señores socios, hasta ahora </p>
<p>todo ha sido y debido ser 
lisonjero en mis palabras; duéleme </p>
<p>en el alma, cumpliendo por necesidad de un deber penoso; </p>
<p>duéleme en el alma mezclar, con las ya dichas algunas otras </p>
<p>de amargo sentimiento. Los señores D. Miguel Ricardo de </p>
<p>Álava, distinguido general y embajador de nuestra corte en </p>
<p>Londres, D. Juan Castelló y Roca, médico de la Real Cámara é </p>
<p>ilustrado profesor, D. Juan Acevedo y Salazar, individuo de la </p>
<p>carrera diplomática, D. Miguel Cabrera de Nevares, antiguo </p>
<p>diputado, D. José Castelló, catedrático de la universidad de </p>
<p>Madrid, y D. Rafael García Hidalgo, intendente de provincia, </p>
<p>han dejado con su fallecimiento un vacío muy triste en el </p>
<p>catálogo de nuestra sociedad. Deposite-</p>
<p>MEMORIA	
	
	
	
	
14</p>
<p>mos ,señores sobre su sepulcro un intimo recuerdo .Tócales a </p>
<p>los vivos honrar la memoria de los muertos y entre nosotros </p>
<p>esa obligación sagrada es doblemente estrecha.</p>
<p>Al poner fin, señores socios, a esta pálida reseña de </p>
<p>vuestras útiles tareas siento</p>
<p>en mi animo y leo en vuestros rostros una esperanza viva y </p>
<p>robusta de que en el ATENEO dilatara por muchos años su </p>
<p>existencia; acrecentará cada día su buen nombre y multiplicará </p>
<p>incesantemente los colmados frutos que esta dando larga </p>
<p>muestra. A el incumbe entre otras corporaciones semejantes, </p>
<p>enlazar la época actual con los tiempos venideros cobijando en </p>
<p>su seno todas las celebridades y todos los talentos; obra es </p>
<p>suya mantener y transmitir las tradiciones de las ciencias y las </p>
<p>letras en cuanto tienen de profundo, sólido y juicioso; obra </p>
<p>suya aleccionar la juventud brillante que se agolpa a oír la voz </p>
<p>de nuestros acreditados profesores y obra suya por ultimo </p>
<p>ofrecer a las dignísimas personas que la suerte varia de la </p>
<p>humanidad ensalza o abate caprichosamente un apoyo </p>
<p>ilustrado y eficaz en los días de gloria y de fortuna y un asilo </p>
<p>generoso y paternal en las horas amargas de persecución y de </p>
<p>desgracia.</p>
<p>
FERNANDO ALVAREZ. </p>
</body>
</text>
</TEI.2>


