JOSE RODRIGUEZ CARRACIDO TESIS DOCTORAL DE ANGUSTIAS SANCHEZ - MOSCOSO FACULTAD DE FARMACIA - MADRID - CATEDRA DE HISTORIA DE LA FARMACIA Y LEGISLACION MADRID 1971 Al director de esta tesis, Profesor Folch Jou a quien la leyere TESIS DOCTORAL Leida el 29 de abril de 1968 ante el siguiente Tribunal: Presidente: Dr. Sellés Martí. Vocales: Dr. Pzo Ojeda. Dr. Folch Jou. Dr. Suñe Arbussá. Secretario: Dr. Sellés Flores. Siendo calificada de Sobresaliente "cum laude". Antes de comenzar queremos hacer constancia de nuestro agradeci-miento a: Ramón Menéndez Pidal, que nos concedió una entrevista en la que nos informó del ambiente que existía en la Academia de la Lengua en la época de Carracido así como de la labor por él realizada. Obdulio Fernández, alumno de nuestro biografiado, quien nos habló detenidamente de su maestro, cediéndonos incluso la copia de las Memorias inacabadas e inéditas, cuyo permiso de publicación (por parte del hijo del autor) tenía. José Rodríguez-Carracido, hijo, que ha donado el manuscrito de dichas Memorias al archivo de la Cátedra de Historia de la Farmacia. Juan Oró, Profesor nacido en España, radicado en Houston (Texas), de cuya universidad es profesor de Cosmoquímica, que nos ha remitido varios trabajos realizados en su departamento, permitiéndonos realizar un estudio comparativo cotejándolos con los de Carracido en lo referente a la formación de la materia, sustrato de funciones vitales. La Biblioteca Nacional, la del Ateneo de Madrid, la de la Real Acade-mia de Medicina. La Hemeroteca. El Palacio de las Cortes, en cuyos archivos existen los Diarios de Sesiones del Senado, Anales Parlamentarios, etc., donde hemos podido estudiar las intervenciones de Carracido en este sentido. Y de una manera especial al director de esta tesis, Profesor Folch Jou, catedrático de la asignatura Historia de la Farmacia y Legislación, y a su profesor adjunto Doctora Herrero, sin cuya colaboración no hubiese sido posible su realización. INDICE GENERAL -- Página ------ INTRODUCCION... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...1 CARRACIDO, FIGURA DE SU TIEMPO Carracido-España-1856-1928 ... ... ... ... ... ... .... ...3 FORMACION INTELECTUAL, FACTORES QUE INTERVINIE- RON EN ELLA EN LA PRIMERA FASE DE SU VIDA -Nacimiento y adolescencia ... ... ... ... ... ... .... ...5 -Carracido Universitario... ... ... ... ... ... ... ... ...6 -Conocimiento de Spencer y primer contacto con Echegaray 8 -Postgraduado en Madrid ... ... ... ... ... ... ... ... ...8 -Carracido farmacéutico militar... ... ... ... ... ... ... 10 ACTUACION EN LA UNIVERSIDAD -Catedrático de Química Orgánica.. ... ... ... ... ... ... 12 -Catedrático de Química Biológica. ... ... ... ... ... ... 16 -Intervención como Consejero de Instrucción Pública,De- cano y Rector.. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .. 21 PERIODISTA Y LITERATO -La Muceta Roja ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...26 -Controversia con Fray Ceferino González... ... ... ... .. 30 -Colaboraciones en la Prensa ... ... ... ... ... ... ... . 35 VIDA POLITICA -Intento fallido a diputado en Cortes.. ... ... ... ... .. 40 -Jovellanos. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... . 42 -Política de acercamiento a Portugal e Hispanoamérica. ... 43 -Carracido Senador. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...48 CONCLUSIONES.. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 53 CARRACIDO CIENTIFICO Prólogo. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ..56 1887 "La Nueva Química".. ... ... ... ... ... ... ... ... .56 Página ------ 1894 "La Evolución en la Química". ... ... ... ... ... ...59 1900 "El Manganeso en los abonos" ..... ... ... ... ... ..61 1903 "La complejidad farmacológica en la prescripción mé- dica" ... ... ... ...... ... ... ... ... ... ... ... ... 61 1904 "La fermentación alcohólica de la glicerina ... ... 63 1905 "Acción de la quinina y la pilocarpina sobre las oxi- dasas". ... ... ... ...... ... ... ... ... ... ... ... .. 64 1906 "Examen de una supuesta incompatibilidad de los ca-lomelanos".... ... ...... ... ... ... ... ... ... ... ... 65 1906 "Farmacodinamia de las modificaciones de la oxidaciónorgánica"..... ... ... ... ... ... ... ... ... . 67 1908 "Análisis Físico-Químico y Biológico de las Aguas de Carslbad". ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...68 1908 1910 Carracido, Prologuista de Obras Científicas.. ... ...69 1911 1908 "La alimentación nitrogenada" ... ... ... ... ... ...72 1910 "Perfeccionamiento de la alimentación albuminoidea" .73 1911 "Proceso químico de la formación del glóbulo rojo" ..73 1915 "Metabolismo de la célula autónoma y de la célula aso-ciada" ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .. 73 1915 "Estado actual de los problemas y métodos de la clínica biológica" ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .. 74 1917 "Síntesis bioquímica"... ... ... ... ... ... ... ... 75 1920 "Filogenia de la molécula albuminodea" ... ... ... ..75 1921 "Estudio farmacológico de la Salicaria".. ... ... ...81 1921 "El Reactivo bioquímico" ("Mi Testamento profesional").81 1922 "El trabajo del riñón y las glucosurias"... ... ... .83 1923 "Anoxihemias por intoxicación"... ... ... ... ... ...84 1924 "La Ureogénesis".. ... ... ... ... ... ... ... ... ..85 1926 "El fósforo en la vida"... ... ... ... ... ... ... ..86 1926 "La formación de la materia viva"... ... ... ... ... 87 Conclusiones ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .88 Bibliografía.. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...89 CARRACIDO HISTORIADOR Historia ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .90 Concepto y límites que este vocablo tienen para Carracido.91 Resolución a los tres problemas que presenta la Ciencia Histó- rica a través de los trabajos de Carracido ... ... ... ...91 Repaso cronológico de sus trabajos... ... ... ... ... ... 92 Página ---- LA OBRA PREMIADA POR LA R. A. DE LA LENGUA - El P. Acosta y su importancia en la literatura científica española. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 95 TRABAJOS SELECCIONADOS DE "ESTUDIOS HISTORICO-CRITICOS" - Contenidos en la 1ª y 2ª ediciones: Precursores españoles de las Ciencias Naturales ... ... ..98 Alejandro Humboldt ... ... ... ... ... ... ... ... ... . 100 Los metalúrgicos españoles en América ... ... ... ... .. 101 Alvaro Alonso Barba. ... ... ... ... ... ... ... ... ... 105 Juan Escrivano ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... . 106 Luis de Proust... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .. 107 Anales españoles de Historia Natural. ... ... ... ... .. 109 La Cristalografía en España... ... ... ... ... ... ... . 111 La Doctrina española del ingenio. ... ... ... ... ... ...111 - Contenidos en la 2ª edición: Valor de la Literatura Científica Hispanoamericana.. ... 113 Una noticia bibliográfica ... ... ... ... ... ... ... .. 115 La doctrina de la evolución en la Universidad de Santiago117 La Protohistoria en la Academia de la Historia.. ... ... 118 Don Cipriano Segundo Montesinos... ... ... ... ... ... . 119 Conclusiones ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 120 Bibliografía... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... .121 APENDICE Preámbulo... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 122 Confesiones. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 123 Anexo ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...124 José Rodríguez Carracido Por la Dra ANGUSTIAS SANCHEZ-MOSCOSO Prof. adjunto de la Cátedra de Historia de la Farmacia y Legislación de Madrid INTRODUCCION "Ninguna ciencia es meramente sistema, ley, número u ordenación; toda ciencia es, además, un fenómeno histórico." "En la Ciencia Física Moderna hay, amén de una necesidad lógica, una necesidad histórica." Creemos que estas frases de Splenger en "La Decadencia de Occidente" ("Der Untergang des Aberlandes", vol. I, pág. 531, 32 Munich, 1920) justifican plenamente la "Tesis Histórica en una carrera científica". Splenger posee el espíritu continuo característico de alemán en cuanto observa algo a primera vista discontinuo busca la conexión oculta. Por esta razón para él la historia de la ciencia es consustancial con ella misma. Para otra categoría de espíritus, los discontinuos, aferrados a lo que distingue y separa las cosas, la historia de la ciencia es algo accesorio y separado de ella. Ahí tenemos a Sir Charles Eliot, que nos dice en "Hinduism and Budism" (vol. II, pág. 166): "El espíritu verdaderamente religioso no se preocupa en la historia de la religión como entre nosotros el espíritu científico no se preocupa en la historia de la ciencia." No vamos a tratar de explicar cuál de los dos juicios es el más acertado; sólo exponemos un hecho: existen dos tipos de mentalidades, la continua y la discontinua, para los primeros están íntimamente unidas la historia de la ciencia y la ciencia, para los segundos no existe tal unión. Según Tanery, "todo espíritu humano pertenece a una de estas categorías de cuya lucha se hace la ciencia y se transforma la sociedad" Siendo así, creo que cada uno de nosotros tiene el derecho y el deber de contribuir a este quehacer intelectual siguiendo la propia inclinación natural: Nos pronunciamos por Splenger y el espíritu contínuo. Por eso elegimos una tesis histórica en una carrera científica, y por lo mismo el personaje que estudiaremos, Rodríguez Carracido, es eminentemente unitario. - 2 - Creemos que es necesario en cualquier estudio histórico-científico el conocimiento de la ciencia correspondiente, como esencial es entender un lenguaje para valorar aquello que nos dicen, por este motivo no creemos que pueda realizarlo un historiador ajeno por completo a los asuntos científicos. ¿Es entonces tarea nuestra? Creemos que sí, aunque sea difícil e ingrata por dos motivos: No tenemos la formación histórica suficiente ni podemos evitar la sensación de que entretenidos en mirar la ruta que siguieron los demás no participamos de ella. Además, sucede que los científicos nos consideran "hombres de letras", mientras que los historiadores genuinos nos tienen por intrusos que invaden un campo que no les pertenece. Pero con todo, no queremos desechar como estudio e investigación esa realidad histórica que está tan íntimamente ligada a la ciencia actual, pues pensamos con Splenger que: "Ninguna Ciencia es meramente sistema, ley, número u ordenación; toda Ciencia es, además, un fenómeno histórico." -- Al elegir como tema la obra de Rodríguez Carracido, nos encontramos ante el problema de su diversidad. Por ello nos ha parecido conveniente estudiarla en tres apartados distintos titulados: - Carracido, figura de su tiempo. - Carracido científico. - Carracido historiador. Incluyendo en cada uno su propio índice, conclusiones y bibliografía. Al final adjuntamos sus Confesiones de gran valor autobiográfico y que citamos varias veces a lo largo de este trabajo. ---- (1)Tanery, Julio: Ciencia y Filosofía, pág. 27. Buenos Aires, 1946. Carracido,figura de su tiempo "Las vidas humanas no pueden sustraerse al influjo de los estímulos sociales." (Carracido, "Confesiones") CARRACIDO: (ESPAÑA; 1856-1928) Cuando se aborda el estudio de una persona concreta es imprescindible estudiar simultáneamente época y nación. No tiene sentido juzgar la actuación de un hombre sin referirla a un tiempo y a un espacio determinados. 1856-1928 Entre ambas fechas, que coinciden con las del nacimiento y muerte de nuestro personaje,un período fecundo, mejor dicho revolucionario, en el mundo científico. Maxwel (campo electromagnético), Ahrrenius (disociación), Mendeleieff. (sistema periódico), Beccquerel y Curie (radiactividad), Einstein (relatividad) y Planck (teoría cuántica), en el campo físico-químico. Darwin, Pasteur, poincare, etc., en el biológico, van poniendo en marcha la gran reacción en cadena en la que estamos hoy implicados. Reacción que, al irse desarrollando e ir ensanchando paralelamente el campo que tenía ante sí el investigador ha creado la necesidad del trabajo en equipo. Un gran número de científicos entregados a una tarea cada vez más articulada con la de otros, y con un carácter menos individual por tanto, han conseguido y consiguen resultados asombrosos. Pero ¿puede decirse que estas realizaciones tengan un responsable entre los actuales investigadores?, ¿o más bien que el auténtico responsable es un tipo de mentalidad común a varios individuos y que es producto de una serie de trabajos largos e intuiciones geniales, de carácter mucho más individual, realizados precisamente en este período de finales del siglo XIX, principios del XX? Porque una época. también es responsable de la que prepara. - 4 - ESPAÑA Pérdida de colonias con la consiguiente disminución de riqueza nacional, desconcierto político. El individualismo se manifiesta una vez más como característica hispana. Las tendencias más diversas se alternan en el gobierno del país, deshaciendo unos lo empezado a edificar por los contrarios. Epoca brillante para letras y artes: Menéndez y Pelayo, Echegaray (aunque gran matemático, más conocido por sus actividades literarias), Unamuno, Ortega, etc., pero desfavorable en absoluto para la ciencia: los progresistas apoyan acaloradamente las más diversas cuestiones científicas, les basta que tengan sentido revolucionario, desde el evolucionismo biológico hasta la constitución de la materia. Pero solamente "opinan", no aportan materiales, investigaciones concretas, trabajos personales. Los conservadores, por el contrario, mantienen una actitud irónica ante las afirmaciones avanzadas que más de una vez es una manera de encubrir su temor ante el probable derrumbe de sus ideas tradicionales. En definitiva, unos quieren desentenderse del proceso científico que se está desarrollando en el resto del mundo y los otros lo quieren explotar para sus malabarismos oratorios. Pero ni unos ni otros colaboran con él. CARRACIDO Es una figura representativa de su época, abarcaba una serie de actividades tan dispares como la cátedra de orgánica, la crítica musical, la política, el periodismo, la divulgación científica, la investigación histórica, incluso la novela. Perteneció a la Real Academia de Ciencias, a la de Medicina, a la de la Lengua... Actualmente no creemos que sea posible la integración de tantas actividades en un solo individuo, pues la ciencia va avanzando a un ritmo tan acelerado que exige trabajadores especializados y tecnicistas. Es indudable de que con él nació un científico verdadero, una mentalidad unitaria que busca la concatenación de lo aparentemente diverso. Lógica profunda y desapasionada. Busca solucionar el problema de la Bioquímica humana resolviendo antes el de la constitución de la materia inorgánica, a la que no ve esencialmente distinta de la viva, admitiendo sólo diferencias de grado. Lee mucho y estudia a Spencer, Berteloth, Humboltz, etc., participando del momento científico mundial. Pero por otra parte, con él nació también un luchador que, dotado de gran voluntad, supo ir imponiéndose en el ambiente nacional. Para ello era preciso la lucha diplomática, hábil, arropada de palabra atrayente, la contestación oportuna desde las columnas de "El Imparcial", el escaño del Senado o la tribuna del Ateneo. Y Carracido empleó con éxito estos procedimientos. - 5 - Participó, por tanto, del momento por el que pasaba España, aunque esto estuviese en contradicción con el espíritu científico, austero, razonador y retraido que le hacía sentir como propios los asuntos que se debatían en la palestra científica mundial. NACIMIENTO Y ADOLESCENCIA Carracido, al nacer, se encuentra con un medio adverso que ha de superar poniendo en juego su voluntad, su inteligencia: "El hombre solo empieza a realizar su misión cuando consigue, por artificio, quebrantar los agentes nocivos de su medio circundante. " Esta frase, que pronunció en uno de sus discursos (el inaugural del III Congreso de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias, celebrado en Granada en 1911), glosa muy exactamente el ideario de nuestro biografiado. Nace en Santiago de Compostela un 21 de mayo de 1856, sus padres, Agustina y Francisco, son humildes; éste trabaja en una barbería situada en las afueras de Santiago y es de "carácter tímido y calculador ante las exigencias de la realidad inmediata" -así lo describe su hijo en sus memorias- y no va a saber comprender ni estimular sus ideales. Por otra parte, ni la salud ni la prestancia física le van a acompañar. Hasta los siete años es tullido y casi mudo, luego le queda el defecto a que hemos aludido y que también ha de vencer a base de fuerza de voluntad. Cuenta, sin embargo, con un punto de apoyo definitivo, su madre, "con fe que transcendía de sus creencias religiosas a todos los órdenes de la vida" (también nos lo cuenta en sus memorias) le va a ayudar creyendo en él, tejiendo para ganar algún dinero más y que así el hijo pueda estudiar. Cuando tiene dos años estalla la Revolución de 1868 que conduce a la Primera República. No vamos a hablar demasiado de este asunto, el propio CARRACIDO lo hace desde sus "Confesiones", que adjuntamos, solamente queremos recordar que es necesario tener en cuenta el momento político que vive en su adolescencia: Revolución, acompañada de una explosión de libertad intelectual, cada cual puede pensar por cuenta propia (es cuando se origina el movimiento krausista). Las editoriales, libres de trababas, lanzan nuevos libros, varios de crítica religiosa. La España en que se mezclaban las creencias religiosas con la adhesión a la monarquía (como ejemplo curioso citaremos que al recibir la investidura se prestaba juramento de defender el dogma de la Inmaculada Concepción y guardar lealtad a la Reina Isabel II) está sufriendo una violenta reacción y se exagera en sentido contrario. - 6 - CARRACIDO empieza una dura lucha en su interior. El, que se amparaba "quizá por mi debilidad física en el estricto cumplimiento del deber, oyendo incluso dos misas ante el temor de haber oído distraido la primera" (según nos cuenta en sus Memorias), se da cuenta que no por motivos morales, sino intelectuales, no puede "seguir militando en el campo tradicional sin pecar de hipócrita". Pero al ver "cómo en el partido liberal se suceden los actos violentos, agresivos y se abandona la corrección", tampoco se siente afín. Está solo, la dramática situación que tantas veces padecen los buscadores de la verdad. CARRACIDO UNIVERSITARIO En el año 1871, un joven, más bien un adolescente de apenas quince años, tiene que abandonar en noviembre los estudios de Medicina que emprendiese el mes anterior, trasladando su matrícula a la Facultad de Farmacia. Motivo: la contemplación de la muerte, descubierta en prácticas de disección, le produce una tristeza invencible (fijarse bien no es repugnancia, sino tristeza) que prevé que continuaría a lo largo de su vida profesional con los actos de clínica hospitalaria. Física, Historia Natural y Química, las tres enseñanzas que constituyen el programa de su primer curso en la Facultad, le quedan poca huella. Unicamente la última -explicada por ANTONIO CASARES-, la recuerda con gusto y nos refiere cómo los alumnos recibían el anuncio de salida como una interrupción molesta, pues sabía fijar perfectamente la atención del oyente. En el curso siguiente es cuando va a conocer al primer profesor que de una manera definitiva va a influir en su formación intelectual. Tiene ya aprobada la asignatura de Historia Natural cuando llega Linares, nuevo catedrático, de quien todos comentan acusándole de oscuridad en las explicaciones, de violencia en el trato, de krausista. Quiere comprobar si todo esto que se comenta es cierto y entra en una de sus clases. Desde el primer momento se siente interesado. Linares explica como introducción al curso: Filosofía de la Naturaleza. Le vuelve a escuchar muchos días. Una vez al final de una de sus clases el catedrático le manda llamar. El primer pensamiento del estudiante es creer que le va a amonestar. No es así, sino que -enterado que asiste a sus clases por gusto- le invita a su tertulia doméstica. Este es el punto de arranque de una amistad, o mejor dicho de un alumnado verdadero. GONZALEZ DE LINARES le presta libros, le aconseja autores, le da una formación cristalográfica extraordinaria. Por recomendación de su maestro lee a NAQUET en "Principios Químicos", a HACKEL en "Historia de la Creación Natural". Lee también a AHRENS, SCHELLING. Detengámonos en este último, pues nos parece que influyó en el pensamiento de CARRACIDO, llenándole de una exaltación panteista y romántica que creemos que este caso pretendía - 7 - llenar ese hueco enorme que deja el sentimiento religioso cuando abandona (¿del todo?) a un hombre. La filosofía de SCHELLING es genial, sabe unificar de tal manera espíritu y materia, define de un modo tan extraordinario el movimiento perfeccionador en los distintos estratos: Inorgánico, Vegetal, Animal y Humano, según los tres principios de elevación, polaridad e identidad (determinantes de la evolución del mundo) que Carracido hace suya esta concepción del Universo. Y el paisaje gallego que admira mientras lee y medita en todo ello le produce un sentimiento tan vivo que se va a fundir con las teorías leídas y sentidas. "La naturaleza es espíritu visible, el espíritu naturaleza invisible", afirma SHELLING (1). ¿Sería demasiado arriesgado afirmar nosotros ahora que en la aceptación de la Ciencia, en su captación, no sólo interviene la inteligencia, sino la totalidad de la persona humana, tornándose en sentimiento sensible de emoción intelectual, mientras que a la inversa, la emoción sensible de un paisaje es a la vez intelectual, y que en aquellos casos en que un descubrimiento intelectual nos deje fríos, no actuando de excitante de nuestro sistema nervioso, no debemos hablar en rigor de que lo hemos captado? ¿No será muy probable que se nos haya escapado de entre las manos sin penetrar en su fondo? En CARRACIDO, la fusión de lo intelectual con el sentimiento sensible es completa. Al recordar esta fase de su vida, es imposible desligar ambas partes. El curso 1873-74 es el último de su licenciatura. Llegado octubre le espera "la enseñanza inverosímil de una materia tan importante como la Química Orgánica", y por primera vez en su vida hace novillos, incapaz de soportar la repetición memorista de un texto arcaico y anticientífico que escribiera BRUNET y que seis años más tarde repite su auxiliar al pie de la letra, sin demostración experimental alguna, ni ampliaciones gráficas en el encerado. Pero este curso, a pesar de todo, va a ser fecundísimo para su formación como químico orgánico: GARAGARZA, catedrático de la Asignatura "Práctica de Operaciones", además de dejarle trabajar durante todo el curso en el laboratorio, analizando cuerpos y preparándolos, pone en sus manos el "Tratado Elemental de Química Orgánica" de MARCELINO BERTHELOT. Química avanzada, optimista, porque borra los límites puestos por los vitalistas al investigador "que 1e sacude del efecto letárgico de BRUNET" (también tomado de sus Confesiones). Nos habla de GARAGARZA en términos afectuosos; es otro maestro que le ha enseñado, le considera "un apóstol de la enseñanza, infatigable, de los pocos que tenían la cátedra y no el Casino como segundo hogar". ---- (1)Página 89 de Laín Entralgo. Panorama Histórico de la Ciencia Moderna. Madrid, 1962. - 8 - CONOCIMIENTO DE SPENCER PRIMER CONTACTO CON ECHEGARAY En 1874 compra en una librería de Santiago el discurso de Cánovas sobre "La libertad y el progreso", en cuyo comienzo quiere refutar el determinismo y adjunta para ello ideas de SPENCER. Le impresionan y decide comprar alguna obra original para enfrascarse en su lectura: Integración, disolución, paso de lo homogéneo indefinido a lo heterogéneo definido. (Esta obra era "Los Primeros Principios"). Va a quedarse profundamente influido y a través de toda su obra vamos a notarlo. Echegaray le habla desde unas hojas de "La Gaceta", que envolviendo lana en gran cantidad (recordemos que su madre tejía de encargo) llegaron a su casa. El tema del discurso era "La Belleza", y había sido pronunciado para contestar al de recepción en la Real Academia de don EDUARDO SAAVEDRA. El discurso quedaba bruscamente interrumpido, y Carracido se siente tentado a continuarlo y, cuando lo acaba, lo envía a ECHEGARAY, explicándole como había llegado a sus manos y preguntándole si él lo hubiese acabado así. ECHEGARAY le contesta afirmativamente. De esta manera un estudiante y un Premio NOBEL se ponen en comunicación. Años más tarde, ECHEGARAY contesta solemnemente a CARRACIDO en el discurso de recepción de la Academia de Ciencias.Y es probable que ambos, el nuevo académico y el que le da la bienvenida, se hayan acordado en sus solemnes discursos de este primer contacto que llegó de manera tan accidental, enredado en unas madejas por una parte y en la carta de un estudiante por la otra. POSTGRADUADO EN MADRID Octubre de 1874 y ¡martes y 13! (pongo admiración porque él tambien lo hace), CARRACIDO llega a la capital. El capítulo en que nos cuenta este pasaje de su vida está impregnado de humor, a pesar de lo deprimente que debió ser este período. Pero es que, pasadas y vencidas las dificultades, da buen humor recordarlas. No resisto la tentación de transcribir este párrafo: "Deprimente fue la sensación que me produjo la tierra de mi nueva vivienda. Al ver en sus calles la muchedumbre, sin una sola persona conocida, me costaba trabajo convencerme de que su indiferencia no era desdén, y discurrir por los pasillos de los edificios universitarios sin cruzar la palabra con mis condiscípulos me inducía a creer en una hostilidad funesta para mis aspiraciones" Le ha sido muy costoso para llegar a Madrid. Sacrificios económicos, (incluso clientes de la barbería han contribuido con préstamos), separación de la tierra gallega, discusiones entre los padres (naturalmente, la madre es la que anhela el viaje a Madrid) y discusiones entre los clien- - 9 - tes de la barbería, pues en seguida se hacen dos bandos: el de los que opinan que el reciente licenciado debe sacar provecho inmediato de la carrera, instalando una botica en algún pueblo gallego, y el de los arriesgados, que consideran que CARRACIDO debe valerse de la carrera como de un escalón para ir subiendo. Pero al fin, todo se resuelve, y el reciente licenciado llega a Madrid con algún dinero -facilitado por los clientes- y cartas de recomendación de los catedráticos. Nos cuenta don Obdulio que varias veces le oyó que vino a Madrid, consignando en la Institución Libre de Enseñanza, y pasó los primeros meses en un colegio que con las recomendaciones logró, pero luego decidió vivir solo y trabajar por su cuenta. Se matricula en los cursos de doctorado y en el primer curso de la Facultad de Ciencias Físicas y Químicas. El curso de doctorado tiene dos asignaturas: Historia de las Ciencias Médicas (1) y Análisis Químico. La primera se daba en el Colegio de San Carlos, "por un Profesor en cuya Cátedra se daba no enseñanza, sino un espectáculo lastimoso de indisciplina". El "Análisis Químico" explicado por MANUEL RIOZ Y PEDRAJA, siguiendo las ideas de LIEBIG, que ya empezaban a estar anticuadas, se reducía a cinco temas muy elementales que se diluían homeopáticamente a lo largo del discurso. La asignatura, por ser común a doctorandos de Medicina y Farmacia, es probable que se tratase de hacerla más comprensible a los médicos por este sistema. CARRACIDO tiene la sensación de no aprender nada, de haber emprendido un camino que no conduce a ninguna parte. Y esto -duro en cualquier caso- es angustioso para el que se ha jugado el todo por el todo al escogerlo. Hace novillos varias veces, tanto a las asignaturas de doctorado como a las de Ciencias Físicas y Químicas. Una de las Asignaturas de esta carrera, "Fluidos Imponderables", era llevada: "por un comodón excéptico de extensa cultura, que expresaba su regocijo los días que no tenía auditorio, sin importarle la frecuencia del suceso y teniendo más horror que al vacío a los trabajos experimentales; distraía a sus alumnos charlando de asuntos varios, sin desprenderse del sombrero y del bastón." ---- (1)Desempeñaba la cátedra el médico don Gabriel Usera Alarcón (1814-1876), que ejerció este cargo desde 1856 hasta la fecha de su muerte. La asignatura era "Historia Crítica de la Medicina y Bibliografía Médica", aunque Carracido, al referirse a ella, la llamase como se la conoció posteriormente: "Historia de las Ciencias Médicas". - 10 - En este clima, pues las dos asignaturas restantes se dan poco más o menos de la misma manera, se desenvuelve la formación intelectual de CARRACIDO, que no se conforma con esta pobreza y busca otros horizontes en el Ateneo..., en otras Cátedras... En junio presenta como tesis unas cuartillas que tratan de "teorías de la fermentación", y así es como obtiene el supremo grado académico con una ejecutoria de la que dice "que prefiere no acordarse". Los catedráticos de la Facultad de Ciencias, a pesar de sus faltas de asistencia, le dan notas brillantes tras su examen. Ha acabado el curso y no ha encontrado un solo maestro entre los cinco oficiales. Es la hora del calor agobiante, del hambre, de la nostalgia de la tierra gallega..., de la desesperanza. En estos momentos nos confiesa que no siente ni exaltación romántica ante el espectáculo del mundo ni panteísmo científico alguno, sino: "anonadamiento ante la penuria y la tristeza." De este estado le va a sacar una convocatoria para oposiciones a Sanidad Militar. CARRACIDO, FARMACEUTICO MILITAR Cuarenta y nueve opositores, cinco plazas. Nuestro biografiado obtiene el número 1. Luego, pasados muchos años, contaría a don Obdulio que en el último ejercicio de estas oposiciones hacía 24 horas que no entraba miga de pan en su cuerpo. Ha expuesto teorías de NAQUET, haciendo fijar la atención, primero, y maravillarse, luego, a los que escuchan. Este éxito, que trae consigo 39 duros mensuales, es importante; le hace renacer la confianza en sí mismo, en la vida. Eran tiempos de guerra civil y CARRACIDO, aunque destinado al Laboratorio Central de Madrid, sale en comisión de servicio a Tafalla. Esto ocurre en el año 1875, al año de su llegada a Madrid. Se encuentra en un ambiente totalmente nuevo y triste, sangre que corre procedente de carlistas e isabelinos, incluso de muchos soldados, que sin ser de ningún bando, sólo saben que se les ha dado una orden, actos heroicos, salvajadas... Una idea va a ir creciendo en su ánimo para no abandonarle nunca; mientras España se desangre y vierta sus energías en luchas intestinas, se mueva en un ambiente de inquietud política tal, no progresará. Es fundamental la estabilidad política para el bien de la Patria. En Tafalla conoce al guerrillero TIRSO LACALLE, apodado "El Cojo de Cirauqui", entabla amistad con él. El guerrillero le ofrece un acta de diputado en Cortes por Navarra, oferta irrealizable, porque CARRACIDO tiene ¡19 años! Termina la guerra en abril de 1876, y es trasladado a Olite, pero como al obtener el número uno le correspondía el Laboratorio Central en Ma- - 11 - drid, logra que su estancia en Olite sea corta gracias a su amistad con LACALLE, que intercede ante el Ministro de la Guerra para que su amigo venga a Madrid. Y sucede al llegar algo curioso. El Laboratorio Central no existe; así pues, se encuentra exento de servicio, considerándose pensionado por el Estado para ampliar sus estudios. Frecuenta el Ateneo, escucha e interviene en conferencias y debates, defendiendo el Positivismo Spenceriano, obteniendo cada día mayor éxito y fama. El Ateneo no era albergue exclusivo de políticos, sino también de intelectuales, médicos, ingenieros, etc.; no contaba apenas con ningún libro de Ciencias Naturales, o de Física, o Química. CARRACIDO es un propagandista eficacísimo de estas materias y va logrando cada vez mayor éxito y sitio para ellos en los estantes de la biblioteca. No experimenta en un Laboratorio, lo hace en un terreno mucho más difícil y movedizo que hay que conquistar de antemano, si se quiere que la vida científica alcance la importancia que merece en la vida intelectual española. Y mientras él abre camino a la ciencia, los políticos tratan de abrirse camino a sí mismos y toman el Ateneo como bolsín de reclutamiento. Le tienden los brazos los cabecillas de bandos contrarios atraidos por su oratoria brillante y por su personalidad. Pero CARRACIDO no es político; mejor dicho, no soporta las argucias que éstos frecuentemente utilizan. Es demasiado independiente para hacerse sectario. Pero tampoco es el científico apolítico neutro, que no opina nada fuera de su materia. Se siente implicado de lleno en el porvenir de su Patria. Al final de su vida nos dirá que cree que ha hecho más por ella desde su cátedra que desde una poltrona ministerial. Esta efervescencia de libertad empleada en estudiar, en hacerse, con el apoyo de un sueldo que le libra de inquietudes económicas, cesa al abrir sus puertas el nuevo edificio del Laboratorio Central. Allí adquiere práctica y comprende por experiencia la diferencia existente entre obtener una sustancia en pequeña cantidad o en proporción industrial. Se le presentan varios problemas, que quedan solucionados. De pronto, la sorpresa: Orden de traslado al Peñón de la Gomera. Considera esto como un destierro. Es probable que sus ideas políticas disgustasen al Gobierno, que adoptase este medio para liberarle de la vida activa. No lo duda. Pide Licencia Absoluta y queda de nuevo a merced de la aventura. Esta orden de traslado la recibe en febrero de 1880, año en el que es corredactor con UTOR, LAUREANO CALDERON, SAEZ MONTOYA y RODRIGUEZ MORUELO en una revista quincenal titulada "Noveda-des Científicas", que recoge de la Biblioteca del Ateneo las materias - 12 - primas de su confección y cuyos números constituyen el primer Anuario que, en su género, se publicó en España, interrumpiéndose por dificultades económicas (1). Con la lectura de las investigaciones ajenas llevadas a cabo en otros países, empieza a tomar conciencia de la distancia existente entre la ciencia meramente teórica y la construida según brotes de la propia investigación: "... advirtiendo entonces que en las empresas científicas ins-truirse sin producir no es llegar a debido término." Es obsesivo para él este pensamiento, no limitarse al papel de copista sino elaborar ideas propias. "¿Qué gloria es la de llamarse nación independiente y sólo repetir ideas ajenas?" exclamará refiriéndose a España. Y es que una ciencia constituida por el solo aprendizaje de ideas y teorías es una ciencia muerta; la vida está caracterizada por un intercambio de material, y para ser algo vivo necesita recibir de fuera, es verdad, pero también devolver al exterior algo original, elaborado con el material recibido y la propia facultad creadora. CARRACIDO de nuevo sin empleo, a la ventura -pues incluso tiene que devolver algunas pagas que dicen haberle entregado indebidamente-es tachado por varios de loco, de hombre que no sabe vivir. Don MELITON MARTIN, ingeniero educado en Inglaterra, amante del trabajo, sobre todo cuando es individual y en libre competencia, le propone hacer para sí lo mismo que hizo para el Estado, y le facilita fondos para instalar un Laboratorio, asociándole a su yerno, el doctor RIONDA. No va a durar mucho esta situación; vacante una Cátedra -la de Química Orgánica-, en la Facultad de Farmacia de Madrid, se decide a preparar las oposiciones que se convocan. CATEDRATICO DE QUIMICA ORGANICA A estas oposiciones concurren con él cuatro opositores más conocidos por su labor en la Universidad (2). Carracido, en ellas, expone teorías nuevas presentando las moléculas complejas como resultantes de un proceso físico-químico en escala ascendente. Esto (resultado del estudio del "Tratado de Química Orgánica fundada en la Síntesis", de BERTELOTH y de su personal modo de concebir la Química) contrasta vivamente con la idea más comúnmente admitida entonces en España de preocuparse sólo del tránsito de las moléculas com- ---- (1)Se conserva en la Biblioteca del Ateneo. (2)La lista de nombres de opositores y componentes del tribunal, etc., la da Más y Guindal en Cuestiones Bioquímicas y Farmacéuticas. Madrid 1925. - 13 - plejas a los productos sencillos de su transformación, considerando su formación como algo incognoscible y debido a misteriosas fuerzas vitales. Las oposiciones que se celebran entre mayo y junio de 1881 son un éxito. CARRACIDO arrastra público que ya le conocía en sus actuaciones del Ateneo. La envidia -tan frecuente, por desgracia, en nuestra patria- encuentra pronto pretexto: "Ese joven, comentan, es un engendro ateneista puramente verbal, que por otra parte expone teorías que están muy bien como lucimiento personal, pero que son inaplicables para la enseñanza... ". Esta opinión, que no comparte el tribunal, es naturalmente la de los partidarios de los contrincantes. Llegado el examen práctico aísla perfectamente el alcaloide que le cupo en suerte, la aconitina, no sucediéndole igual al rival, con mayor fama de destreza en la práctica de laboratorio. Por todo ello, fue propuesto para la cátedra en el primer lugar de la terna, por mayoría de votos. Ha triunfado plenamente, a los 25 años es catedrático de la primera Universidad española. Inaugura las funciones de catedrático con gran éxito de público, pues no sólo acuden los alumnos matriculados, sino muchos oyentes, más interesados en la nueva orientación que iba tomando la Química con la caída del dualismo. Un espíritu conformista no hubiera sentido en estos momentos el deseo de cambiar la calidad de la enseñanza, pero la vanidad del éxito no cegó en absoluto al nuevo catedrático, que piensa que "mientras que los alumnos no sean manipulantes, sino sólo espectadores de alguna demostración experimental, no se habrá llegado a debido término su misión." Desea, por otra parte, recibir él mismo una formación experimental de que carece, y así lo declara al ministro, solicitándole salir al extranjero a estudiar nuevas técnicas sin otra compensación que su paga -entonces no ascendía de 300 pesetas-. El ministro no se cree con atribuciones para concedérselo; por otra parte, sus compañeros le aconsejan que se quede a ratificar de ese modo el acierto del tribunal al nombrarle catedrático, e incluso acogen la idea de salir al extranjero con encubierta hostilidad. Se ve forzado a seguir la tradición de ser "expositor de teorías, en vez de formador de verdaderos científicos". Pero aprovecha la ocasión que se le brinda al comienzo del curso 1887-88, al corresponderle el discurso inaugural de apertura oficial de la Universidad y pronuncia su célebre: "ESTADO DE LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS EXPERIMENTALES EN ESPAÑA". En este discurso, y después de hablar en su comienzo de cuál, a su juicio, es el papel del profesor en la Universidad ("formar no sólo científicos, sino también hombres" ... "Tenemos el estrecho compromiso de ser muy cautos en el ejercicio de nuestro poder educador. Al bastardearlo separándonos de la recta y desapasionada indagación de la verdad a la - 14 - cual nos debemos en absoluto, nuestra responsabilidad es inmensa porque en vez de formar inteligencias directoras que guíen la sociedad por el camino del verdadero progreso, sembramos gérmenes de perturbación y discordia"), pasa al tema específico que indica el título manifestando que: "Establecidas en nuestras Universidades y Escuelas Especiales numerosas cátedras destinadas a la Enseñanza de aquellas ciencias, creía llegada la hora de exigir el balance de sus resultados, indagando si éstos compensan los sacrificios que se vienen haciendo o se necesita apelar a nuevos medios para alcanzar el fin anhelado al estatuirlos en nuestra patria". Señala el hecho de que España, admirada por sus pintores, escritores, etc., no lo es en igual medida por lo que a su sector científico se refiere. En nuestro país se repiten ideas ajenas, pero no se exportan apenas las propias, y para diagnosticar este mal cree necesario recurrir a la Historia, pues "los padecimientos sociales se diagnostican en la misma forma que los de otro organismo cualquiera y sin el dato de la herencia nada puede aconsejarse que obedezca a plan racional." Hace un examen de nuestra trayectoria histórica, destacando lo partidarios que hemos sido del escolasticismo, menospreciando el estudio experimental, incluso creyendo que existe el peligro de que separen al hombre de la religión. Ultimamente, y a partir de 1845, los legisladores de Instrucción Pública exageran en el extremo opuesto, obteniendo iguales resultados, pues al orientar la enseñanza universitaria por nuevos derroteros sólo intentan destruir las tendencias reaccionarias llevando a las Facultades inquietudes filosóficas y políticas que encienden el corazón de los jóvenes, pero no verdadera ciencia experimental. "Prescindiendo de la propia y personal experiencia, los profesores de aquellas ciencias, que sin este medio se reducen a indigesta palabrería, se vieron obligados a secundar el método de las enseñanzas especulativas, pronunciando también su discurso cotidiano exornándolo a lo sumo con algunos experimentos practicados desde su mesa a los atónitos alumnos, sin permitir a éstos poner la mano en nada, porque los aparatos no se consideraban como herramientas de trabajo, sino como preciosos ejemplares que en los armarios debían conservarse siempre nuevos y relucientes. No se pudo inventar filtro más seguro para que se tornaran estériles las ciencias que dotadas de su verdadero método son la fecundidad misma." "Habiendo entrado por este camino lo importante, por no decir lo único, era la lección oral preparada escrupulosamente - 15 - por el catedrático, allá en el retiro de su gabinete, entresacada de un programa lo más regular y simétrico posible, en el cual se comprendía todo el saber clásico referente a la asignatura, vicioso hábito que no pudo menos de inficcionar igualmente a profesores y alumnos, acostumbrándolos a considerar los datos de las ciencias constituidas sobre los datos de observación, siempre rectificables y sobre sus parciales síntesis, susceptibles siempre de mayor amplitud, como obra acabada y perfecta, totalmente agotada para las generaciones venideras." "La Ciencia, como todo lo real, no basta con saberla, es menester vivirla." Hay en todo el discurso tanta verdad, que hoy nos maravillamos del efecto explosivo que causó. La distancia a que se encuentra nuestra Universidad actual de la de finales de siglo pasado es enorme, el camino que esperamos que recorra en un futuro muy próximo, más aún. Ahí está como muestra INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS, que hace poco cumplió su 25 aniversario, cuya misión no es otra que la que CARRACIDO aconsejaba si se quiere formar científicos verdaderos. Transcribimos otra de las frases de este discurso: "La ley de Instrucción Pública de 1845 rige actualmente nuestras universidades con ligeras variaciones de detalle ..., convirtiéndolas en oficinas de enseñar." Cuando se dice todo esto en un acto oficial a los pocos años de ocupar una cátedra, sin temor de crear un ambiente hostil, que estorbe en el futuro, se está demostrando tener gran rectitud y optimismo (pues sin esperanza de llegar a encontrar una solución nadie comienza a enfocar un problema, máxime cuando el enfoque puede costar tan caro) dos cualidades humanas que llevan necesariamente al inconformismo. En 1890 publica el "TRATADO TEORICO Y PRACTICO DE QUIMICA ORGANICA", dedicado a sus alumnos de Farmacia. En sus Confesiones dice refiriéndose a él: "Estoy arrepentido de haberlo escrito con un criterio de transmisión de lo antiguo a lo moderno y no con el radical de exponer únicamente lo novísimo." A pesar de esta afirmación la lectura de este tratado nos da un alto concepto de su autor, y su preferencia por las ecuaciones generatrices propuestas por Berteloht, en que se consignan las sustancias reaccionantes (así para formular una grasa neutra se escribía la glicerina y el ácido graso) nos revelan una vez más un Carracido positivista que teme que el símbolo-fórmula de constitución atómica- suplante al objeto simbolizado. - 16 - CATEDRATICO DE QUIMICA BIOLOGICA La enseñanza de Química Biológica fue creada por Real Decreto de 25 de septiembre de 1886 en el doctorado de la Facultad de Farmacia. Diez años más tarde, en 1896, queda vacante la cátedra por la muerte del que la desempeñaba. Carracido tiene entonces 40 años y 14 de ejercicio como profesor de Química Orgánica. Recordamos su intento de estudiar medicina, la amistad con Linares, catedrático de Historia Natural de Santiago de Compostela, su preocupación por teorías evolucionistas... No podemos evitar encontrar en todo ello una vocación decidida hacia el estudio de la vida. Los conocimientos físico-químico y orgánicos van a converger en el esclarecimiento de los problemas bioquímicos a los que Carracido va a dedicar preferentemente el resto de su vida, pues va a presentarse a las oposiciones que se convocan para cubrir dicha vacante -"sentándose, ya Académico y Catedrático, en el banquillo de los acusados"-, dando de esta manera un nuevo rumbo a sus estudios. Es el primer caso en nuestra Universidad en que un catedrático se presenta a nuevas oposiciones, que ninguna ventaja económica le van a aportar. ¿Qué busca entonces? Naturalmente, ya lo hemos dicho: dar un nuevo rumbo a sus estudios enfocando un problema que le es más querido (nos parecería redundancia decir más vital). Pero ésta es una explicación demasiado vaga; oigámosle a él mismo que nos habla desde sus "Confesiones": "Lo razonable es que todo esfuerzo se haga en busca de algún provecho, y la sinceridad de la confesión me obliga a declarar los móviles que me impulsaron a la lucha. Estos fueron tres y los tres ajenos a todo propósito de lucro." "He de mencionar como como primero, el período constituyente de la Química Biológica en la escala de su desarrollo científico" "Aunque ninguna ciencia deba considerarse definitivamente constituida, hay momentos en que ciertos conjuntos doctrinales se sistematizan trazando los planos de su contenido actual y de lo que haya de edificarse en los territorios de su ensanche, como acontecía entonces con la Química Orgánica, y en esa situación sólo el que trabaje en el laboratorio; es decir, el que construya nuevos edificios adquiere personalidad. Pero en los conocimientos en gestación, el imaginar, el discurrir, el acierto en señalar conexiones entre hechos tenidos como inconexos, son valores positivos para vivificar y contribuir a la organización de la inopia empírica y el desarrollo de los estudios incipientes." - 17 - "En este caso, el colaborador mental puede adquirir una personalidad no menos estimable que la del colaborador experimental, y seducido por esta posible ampliación de su obra docente, anhelaba el campo casi inexplorado de la materia de su nueva cátedra". Vamos a detenernos antes de pasar al segundo móvil en este primero, pues nos parece que al explicarlo nos da un nuevo testimonio de su personalidad. Su mentalidad se aviene mejor a planear que a edificar, siguiendo unos planos existentes. Por otra parte, es un hombre representativo de su época, de los que por haber sentido el problema del momento que les tocó vivir nos dan, al estudiar su vida y obra, una idea bastante exacta de su tiempo. Tiempo en el que después de romper las barreras que separaban la Química Inorgánica de la Orgánica, se quiere interpretar y explicar los procesos vitales desde un punto de vista químico. Carracido acude a esta llamada, a este diálogo que se lleva a cabo entre una mente con fuerte bagaje de ideas físico-químicas, y una realidad viviente de compleja disposición, de rítmico y enigmático comportamiento. Algunos pensarán. ¿Y por qué ese afán de planear y no trabajar de manera experimental esclareciendo problemas más concretos? No todos los hombres tienen la misma vocación, aún dentro del mismo campo científico o docente, y el que es capaz de plantearse ciertas preguntas no puede vivir sin intentar contestárselas. El trabajo de laboratorio, el conocimiento de una serie de pormenores no son para él más que una serie de premisas que le permitirán llegar a una conclusión. Y en el valor de ésta, tanto o más que el valor de las premisas en sí, interviene la manera de enlazarlas. En el segundo y tercer móvil está latiendo el maestro que desea formar discípulos capaces, que sabe que para llegar a este fin se necesitan ciertas condiciones, tanto por parte del alumno como por parte del sistema: programas, horario, dirección, etc. Oigámosle nuevamente: "Como segundo móvil he de alegar la circunstancia de que sólo en días alternos se daba la enseñanza de la Química Biológica y sin la exigencia de todo el programa como en los cursos de formación profesional de la licenciatura, sino con la amplia libertad de los estudios de grado superior, en los que el conocimiento y la crítica de los documentos originales debe ser la tarea del catedrático para desarrollar en los alumnos el afán de la investigación y el examen por cuenta propia de las ideas ajenas." "En la disminución del número de lecciones no buscaba la del trabajo, sino el mejoramiento de su calidad sin la presión de tener que explicar toda la asignatura". - 18 - "Tener alumnos del curso de doctorado fue el tercer móvil, pues generalmente, nos dice en sus memorias que el estudiante que solamente va detrás del título para ejercer la profesión, da por terminados sus estudios cuando recibe el de licenciado, pero el que aspira al grado superior universitario, revela, por lo menos, aspiraciones de elevar su cultura siendo un estudiante selecto de quien debe esperarse la conducta que corresponde no al que trabaja forzadamente, sino al que siente, aunque sea sin gran fervor, la vocación científica". "En mi cátedra de Orgánica, además de dar enseñanza, tenía que vigilar la atención de los alumnos, y esperaba que esta acción policíaca no sería necesaria en la cátedra de "Química Biológica"." Carracido desea enseñar, y a veces -recuérdese que es arte más que ciencia-, y que el arte gusta de improvisación, de libertad, siente que le estorban las exigencias de los cursos oficiales. Por esta razón los cursos que da en el Ateneo le satisfacen tanto. En esta época de 1896 instituye este Centro los "Cursos de Estudios superiores". Carracido va a dar cinco consecutivos sobre Problemas Bioquímicos, duran 20 semanas cada uno y ha de preparar una Conferencia semanal. En sus "Confesiones" nos cuenta que el resto de la semana se abismaba en la lectura de libros y revistas que permitieran dar sustancia y novedad a sus discursos, que tenían la dificultad de ir dirigidos a un público muy heterogéneo. "Personas de muy variada cultura científica constituían su auditorio y a todas procuraba interesar, creyendo que su obligación moral era mostrarles el beneficio de las nuevas ideas para penetrar más hondamente en las raíces físico-químicas de la vida y no ahuyentarles por ser la materia inabordable." "Una parte de mi obra social, de la que estoy más satisfecho es haber contribuido en mi cátedra y fuera de ella a la difusión de los conocimientos químicos entre las clases médicas (1) y para este fin estimé como puesto ventajoso la tribuna del Ateneo, por estar desligada de las ineludibles exigencias técnicas de los cursos oficiales." ---- (1)Recientemente apareció en la prensa diaria ("Los sucesores de Carracido, La Ciencia Farmacéutica y su Importancia Médico-Social", ABC, 5 de octubre de 1966) un artículo del doctor Alvarez Sierra en el que califica a Carracido de "Creador de la Química Biológica en España del mismo modo que Cajal creó la Histología y Marañón la Endocrinología". (1)También reproducimos unos párrafos pertenecientes a las Memorias del doctor Pulido (hijo) que dan testimonio de la acogida que sus clases de doctorado - 19 - En noviembre de 1898 comienzan las oposiciones. Es elegido por unanimidad, siendo nombrado catedrático el día 16 de marzo de 1899 y tomando posesión del cargo el 28 del mismo mes, con el mismo sueldo que antes tenía según consta en expediente. La Cátedra abarcaba "Química Biológica e Historia Crítica de la Farmacia". Y puede ocurrir preguntarse ¿qué relación puede existir entre ambas disciplinas para ponerlas bajo la misma cabeza directora? Creemos que por ser dos asignaturas que sólo se daban en doctorado, convenía por razones administrativas encargarlas al mismo profesor. Pero, asimismo, es indudable que se avenía muy bien al espíritu del nuevo catedrático esta doble tarea: Recordamos la publicación de "Metalúrgicos Españoles en América", "Vida y obra de Alvaro Alonso Barba". "El P. Acosta y la literatura Científica Hispano-Americana". Todas ellas cuidadosamente elaboradas con datos hallados después de cuidadosa búsqueda, comentadas con inteligencia, expuestas con elegancia. Carracido sabe ser historiador: "Nada viable brotará de lo presente si no tiene raíces en el pasado", nos dice, y efectivamente demuestra que sabe bucear en él. En el año 1957, Santos Ruiz, catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la U. C., al prologar la versión española de "Química Fisiológica" de Edlbacher escribe: "Bentley Glass, de la Jons Hokins University opina que pocos cientficos tratan de explicar la verdadera naturaleza de la Ciencia y se toman tiempo para pensar en ella. La Filosofía de la Ciencia y su Historia se encuentran desatendidas por las que a ella se dedican. El resultado es un desconocimiento fatal en ---- tuvieron por parte de la clase médica; en la página 53 se lee:"El premio extraordinario de licenciatura me daba opción (como en los restaurantes) a elegir entre la Química Biológica y la Antropología como asignatura a estudiar para llegar al grado de doctor. Como podía hacerlo, me quedé con las dos. Pensaba asistir a alguna clase de Química y examinarme de Antropología cuando llegara el momento, pero fui a la primera lección de química y quedé deslumbrado; no había oído jamás a nadie con la dicción tan correcta, con la palabra tan limpia, con la fraseología tan rápida. Todo salía como esculpido. En cuanto a la dicción, a la oratoria como arte, pero aquello desaparecía en la doctrina, en la exposición del tema que era tratado con una sencillez, un dominio, un don de vulgarización que hacía asequible cuanto decía, y los problemas intrincados de la Química quedaban simplificados de tal modo que eran comprendidos y aprendidos por cualquiera. Sólo Echegaray ha tenido en España semejante talento vulgarizador, éste para la Física." "Decidí asistir todo el curso, estudiar con ahinco la Química, puse toda mi alma en su aprendizaje. Carracido repetía al final de mi paso por la Universidad el caso que me había ocurrido con Oloriz al principio. Todo era para Carracido motivo de enseñanza y todas sus horas le parecían cortas para dedicárselas a sus alumnos, aunque téngase en cuenta que era hombre ocupadísimo, porque era uno de los sabios catalogados como representativos de España." ---- (1)Recuerdos de un Médico. Angel Pulido Martín. Madrid, 1962. - 20 - la mayoría de lo que escriben los libros de texto científicos destinados a los estudiantes de las Universidades y Escuelas Superiores. Nueve de cada diez de estos libros presentan su ciencia respectiva como una serie de hechos establecidos y generalizaciones "obiter dicta" que llega a los discípulos de una manera autoritaria. Es rarísimo cualquier indicación de que la verdad de hoy es a menudo una síntesis de opiniones que se consideraron una vez contradictorias." Y es que en Bioquímica no se debe afirmar: "Esto es así", sino "hoy creemos que la explicación de este proceso es ésta". Y nada mejor que ejercitarse en la investigación y el estudio del antes, para comprender todo lo que de transitorio encierra la palabra hoy. La Matemática creada por el hombre y para el hombre es ciencia exacta que no puede fallar si se siguen correctamente las reglas. Pero cualquier ciencia que trate de interpretar un proceso natural está sujeta a oscilaciones y cambios; por eso creemos que la faceta histórica no debe desatenderse. Carracido, tras la toma de posesión de su nueva Cátedra, encuentra delante de sí un campo nuevo, inmenso, magnífico, que ha elegido "con la ilusión de unas segundas nupcias". Pero, como le sucediera en 1881, un panorama desalentador se extiende ante él: "La indigencia de los medios de trabajo no podía ser mayor, reducido el ajuar a los bancos para los oyentes y la silla para el parlante." Expuesta la situación al entonces ministro de Fomento -aún no existía como independiente el de Instrucción Pública- le aconseja la redacción de un presupuesto lo más económico posible y al presentarle Carracido el de 6.000 pesetas que por la baja que había sufrido la moneda española corresponderían a unos 3.000 francos, le manifiesta que debería hacer una memoria demostrativa de su necesidad. "Sorprendióme la demanda hasta el punto de creerla una burla. Sin embargo, para no dar pretexto a la negativa, accedí a la petición, por lo visto sin satisfacer al señor Ministro, porque dejó la cartera sin haber resuelto el asunto, seguramente, manteniéndose firme en la creencia que profesaron sus antecesores de la superfluidad de los laboratorios cuando todo está dicho en los libros". Se ha repetido lo que sucediera diez años antes en la Cátedra de Orgánica, negación por parte de los poderes públicos a sus peticiones urgentes. Pero esta vez va a demostrar una mayor firmeza, no aceptando que las circunstancias le vuelvan a imponer desviaciones: - 21 - "Por la madurez de mi juicio, por los desengaños de pasadas aventuras y por la esterilidad de mi vida difusa era más vehemente mi deseo de tener útiles de trabajo que al posesionarme de mi primera cátedra para poder concentrar mi actividad en la investigación científica." Y porque una mayor voluntad rige su actuar va a lograr a lo largo de este período de su vida importantes mejoras en la enseñanza experimental. Esto, empero, vendrá más adelante, con el siglo XX. "Juzgando mi caso puedo decir que terminó el siglo veinte sin enmendarse en la enseñanza verbalista, desdeñando el aleccionamiento de los hechos." INTERVENCION COMO CONSEJERO DE INSTRUCCION PUBLICA, DECANO Y RECTOR El 18 de abril de 1900 el Ministerio de Instrucción Pública es elevado a la categoría de Ministerio Independiente. El primer Ministro es García Alix. "... persona de clara inteligencia para la comprensión de los asuntos muy deseosa de inaugurar el nuevo cargo con importantes reformas, y de espíritu ampliamente liberal, aunque militaba en el partido conservador" Pide para asesorarse la colaboración de su amigo Sánchez de Moguel, catedrático de la Universidad de Madrid, quien indicó al ministro la conveniencia de nombrar sin carácter oficial una Comisión de Catedráticos de distintas facultades. Es así como Carracido empieza a desempeñar sus funciones de Consejero privado, reuniéndose en casa de don Alejandro San Martín, senador por la Universidad, con otros catedráticos de los más diversos credos políticos, carlistas, republicanos, etc. "Llegando en nuestras juntas hasta a redactar disposiciones legales que sin modificación alguna publicaba la Gaceta." De una manera directa está logrando influir en el cambio de la enseñanza en España. Consideramos éste uno de tantos proyectos que, soñados en otras etapas de su vida, alcanzaron su realización en ésta. Normalmente, en el período de plenitud, de madurez, es cuando el hombre logra dar vida a sus ideales, o donde claudica dejando morir aquellas aspiraciones que tenía en su juventud. En el caso de Carracido sucede lo primero. - 22 - Su faceta de maestro, de reformador de la enseñanza, que ha de lograr en Decanato y Rectoría sus más señalados triunfos, empieza ya en el Ministerio de García Alix a lograr sus primeros éxitos. Hay quien al hablar de Carracido lo describe como teórico, hábil y brillante orador, pero desdeñador del trabajo práctico. Sin embargo, a nuestro juicio, esta afirmación es equivocada. No sólo no lo desdeña, sino que le parece el único camino de alcanzar verdadera cultura científica. Es indudable que no pudo dedicar todo el tiempo que hubiera deseado a su labor experimental, reiteradamente lo lamenta en sus "Confesiones", porque el medio adverso se lo impedía, pero es igualmente cierto que puso gran empeño en cambiar este estado de cosas. Considerando fundamental que los alumnos recibieran una enseñanza de carácter práctico, para lo cual los laboratorios anejos a las cátedras necesitan dotación económica, logrando -en unión de los demás Consejeros- que se dictara una disposición, por la cual los alumnos de dichas asignaturas de carácter práctico "pagasen además de la matrícula, diez pesetas a beneficio de cada uno de los laboratorios anejos a las cátedras, cantidad insignificante para la formación de experimentadores, pero de gran importancia como iniciadora de un nuevo régimen de necesidades didácticas." Esta fue la única solución posible. Los Anuarios de Instrucción Pública entregaban la suma de 38,25 pesetas al trimestre; o sea, 43 céntimos diarios a todas las cátedras, incluyendo las que se daba enseñanza química. Esta disposición, a pesar de ser tan razonable y conveniente, no fue bien vista por todos, siendo incluso criticada por algunos periódicos tachándola de poner a la Facultad a la altura de unos pocos privilegiados económicamente. Creemos que la mejor contestación es la siguiente frase que leemos en sus "Confesiones": "Es de gran justicia que los pobres dotados de gran capacidad intelectual tengan enseñanza gratuita, pero los que puedan pagarla deben satisfacer su importe, como acontece en todos los pueblos de intensa vida científica." El establecimiento de esta ley tuvo consecuencias muy positivas. En 1927 escribe el mismo Carracido: "Atestigua el acierto de esta disposición el cotejo de los medios de trabajo, aunque modestísimos, de que hoy disponen - 23 - los alumnos, con la carencia completa antes de haber establecido la cuota, también modestísima, para los trabajos prácticos, y como esperábamos aumentada posteriormente en vista de su necesidad y eficacia". Y es que, repetimos una vez más, para él nada más preciso que la práctica, el diálogo con la realidad, para alcanzar un nivel científico satisfactorio. Por esto, no sólo juzgó necesario dotar a los alumnos de medios materiales, sino de profesorado adecuadamente preparado; así, otra de las disposiciones que con más entusiasmo defendió fue aquella en que pedía a los opositores a cátedras "...Un trabajo de investigación propio para despertar en nuestro país lo que en otros es corriente en el aspirante al profesorado, el trato directo con la realidad y con los textos originales". En el mismo año de 1900, los mismos que formaban este equipo de Consejeros de Instrucción Pública con carácter privado, fueron ratificados en su cargo con carácter oficial. "Para sustentar en el terreno oficial nuestras iniciativas y fortalecer la acción del Ministro, viendo con gran sorpresa, quizá por ser noveles en el cargo, actitudes de resistencia a la aceptación de las innovaciones sostenidas en el fondo con firmeza, pero en la forma no dándole más importancia que la de ligeras enmiendas. Recuerdo como muestra de estas habilidades que don Julián Calleja propuso que el trabajo de los opositores a cátedras fuese de investigación o doctrinal, desvirtuando así sustancialmente la reforma al hacer posible la demanda de lo preceptuado con una obra de copista, si no de palabra, sí de las ideas ya expuestas en los libros." Para nuestro biografiado con nada se puede sustituir la obra formativa de investigador por cuenta propia, valorando lo que se expone como definitivo en los tratados de conjunto. Espíritu que el alumno ha de encontrar en el profesor con tanta o mayor urgencia que unos mínimos materiales de trabajo. A Carracido, espíritu observador y suavemente irónico, no se le escapan ciertas paradojas que, muy propias del carácter español, se dan en los medios oficiales en que ha entrado. "Voy a referir un caso sumamente curioso por el proceder de los actuantes. - 24 - El régimen revolucionario de 1868 suprimió en los Institutos de 2.ª enseñanza la asignatura entonces obligatoria de Religión, la cual fue restablecida, aunque con carácter de voluntaria, por un ministro liberal de la Restauración. García Alix pensó suprimirla nuevamente; envió el asunto al Consejo y la Sección segunda de éste, que fue la informante, rechazó la propuesta del Ministro por la ponencia del Consejero Becerro de Bengoa, que era diputado republicano, y el dictamen detuvo al ministro conservador en su propósito de restablecer la legalidad del período revolucionario". Liberales con mentalidad conservadora y a la inversa, al polemizar entre ellos originaban situaciones pintorescas. En este panorama de la Instrucción Pública Española de principios del XX, se dan estas paradojas en multitud de ocasiones. Como en ésta, que también nos relata: "Aunque de otra índole también es curioso el hecho siguiente: Queriendo dar alguna satisfacción a las manifestaciones regionales en contra del centralismo absorbente de Madrid, ordenó García Alix que las oposiciones a Profesores Auxiliares se efectuasen en las provincias a que correspondiesen las vacantes, y cuán grande fue la sorpresa de todos al recibir en el Ministerio una instancia suscrita por los doctores de Barcelona pidiendo que continuase la centralización de todas las oposiciones como mayor garantía de independencia en el juicio. Enviada la instancia al Consejo, éste acordó que procedía derogar la disposición descentralizadora, y así lo hizo el Ministro". Pronto, en el curso de 1901 a 1902 se van a inaugurar los trabajos prácticos de los alumnos de Química Biológica, dirigidos por don Juan Fagés, profesor auxiliar adscrito a la Cátedra. El laboratorio es minúsculo, está instalado en un patio cubierto de cristales y sin ventilación, pero lo fundamental está logrado: Se ha iniciado un nuevo período en la historia de la cátedra de Química Biológica. Y cuando CARRACIDO, en 1902, publique en la revista "Nuestro Tiempo" un artículo titulado "Cómo cultivamos la Química en España y cómo debería ser cultivada" (2 de enero), podrá exclamar: "Desde el año 1887 hasta el 1901, ¡durante 14 años!, se explicó la química biológica como si fuese Metafísica." La satisfacción de poder decir: "hasta 1901", no debe ser aminorada por el hecho de que aún haya mucho que mejorar. El germen ya está ahí: en ese pequeño patio sin ventilación. - 25 - ¿Cómo lo ha conseguido? Ha sido García Alix quien presentó a las Cortes el presupuesto de Carracido (aquel que había eludido el Marqués de Pidal) en unión de otros presupuestos con créditos extraordinarios, siendo aprobado por las dos Cámaras. Así es cómo recibe las 6.000 pesetas, tanto tiempo esperadas. En sus Memorias refiere la manera de lograr la intervención positiva del Ministro: "Como él estaba yo muy al habla para continuar secundando la obra reformadora de su entusiasta gestión ministerial, y en una de nuestras entrevistas le presenté la demanda de mi laboratorio refiriéndole sus antecedentes. Tuve la dicha de que me prometiera la concesión, pero ¡oh fuerza de los hábitos dei favor!, me hizo la promesa, no por dotar a una enseñanza de lo que le era debido, sino por complacerme personalmente, y yo, ante la consecución de lo tan deseado, me manifieste sin reservas doblemente agradecido." Una de las primeras adquisiciones para el laboratorio fue un microscopio, puesto que si consideraba fundamental para el químico este instrumento, para el químico biológico lo considera totalmente imprescindible, pues en esta ciencia "ha de relacionarse el estudio de los cambios materiales con el proceso de la vida de microscópicas células". Carracido, que no pudo usar el microscopio apenas ni en sus tiempos de estudiante ni en los primeros veinte años de catedrático, va ahora a empezar a utilizarlo con entusiasmo. Precisamente cuando nos relata esto, quedan interrumpidas para siempre sus memorias. Su cometido en el espacio de tiempo que va de 1908 a 1916, fechas de sus nombramientos de Decano y Rector, respectivamente, es muy efectivo: obtención de un crédito de 150.000 pesetas para la construcción de un pabellón dedicado a la enseñanza de las Ciencias Naturales en tiempos de Rodríguez San Pedro (su Ministerio). Crédito de 15.000 pesetas para ampliar el laboratorio de Química Biológica en el ministerio de Amalio Gimeno. Ampliación de dicho crédito en tiempos de D. Santiago Alba. Creación del Instituto Toxicológico, siendo ministro de Justicia el señor Barroso. Creación de una cátedra nueva: "Análisis de Medicamentos orgánicos". Carracido es nombrado rector en el 19 de diciembre de 1916, a la muerte de Conde y Luque, y es reelegido el 12 de mayo de 1922, con arreglo a las disposiciones sobre autonomía universitaria. Durante su desempeño gozó de popularidad, a la vez que de amistad con el Rey. Se hizo costumbre ir una vez semanalmente a comer a Palacio. Trabajó mucho en pro de la autonomía universitaria y de la reorganización de las Asociaciones para estudiantes. - 26 - En 1926 fue jubilado como catedrático y en el mes de febrero de 1927 cesó en el cargo de rector, (que había sido prorrogado a pesar de su jubilación como profesor) presentando su renuncia alegando cuestiones de salud. En resumen, 45 años de servicio a la Universidad, poniendo todas sus facultades en el empeño: inteligencia, voluntad y flexibilidad para no quebrarse en las dificultades, sino adaptarse a ellas y seguir trabajando por el triunfo. PERIODISTA Y LITERATO "Si algo tengo de autor literario lo obtuve en la escuela libre del periodismo." Hemos querido comentar en el mismo capítulo estas dos facetas de Carracido porque ambas tienen mucho en común. En el período de su vida, que abarca desde la toma de posesión de la cátedra de Orgánica hasta la fecha del desempeño de su función como catedrático de Bioquímica (o mejor, para decirlo al modo de entonces, de Química Biológica) escribe "La Muceta Roja" y "Jovellanos" y tiene varias intervenciones periodísticas, las más destacadas en "El Imparcial" y en "La Ilustración Española y Americana". ¿Por qué escribe estas dos obras literarias? ¿Qué circunstancia especial le lleva al periodismo? ¿Qué contenido ha sabido dar a su obra y qué mensaje quiso transmitir a la España de su época? Quisiéramos que en este capítulo quedasen contestadas estas preguntas. LA MUCETA ROJA.-Carracido publica "La Muceta Roja" en 1890, después de pronunciado su discurso "El Estado de las Ciencias Experimentales en España". Este libro quiere advertir una vez más del enorme peligro que existe en una educación teórica apartada de la realidad práctica, en la cual se va acallando desde la niñez y la adolescencia, el ansia de la propia investigación para cambiarlo por la aceptación de una doctrina prefabricada. En esta novela cuenta la vida y la muerte de un amigo de la infancia, Jacobo, encarnando en él un tipo ideal, mezcla de inteligencia, misantropía, rectitud, orgullo, vehemencia y falta de sentido práctico. Se trata de un muchacho humilde, hijo de un bedel de la Universidad de Santiago y una costurera, que es casi forzado por sus padres en la elección de la carrera para que en vez de Medicina o Farmacia, hacia lo que se inclinaba, se decida por la de Derecho por creerla más aristocrática. El primer choque importante ante la vida real lo tiene en su noviazgo fallido con Julia, hija de un magistrado, desenvuelta y con gran sentido realista y poco amiga de las elucubraciones y fantasías de Jacobo. Después va a sufrir un nuevo choque al llegar a Madrid y tomar contacto con don Silverio Carballo, cabecilla político de origen gallego "que - 27 - alternaba el ejercicio de la profesión en las épocas de gobierno conservador, con el despacho de una cartera ministerial en las situaciones francamente liberales". Este tipo-tan frecuente en esa época de gobiernos alternantes- tan acomodaticio en sus ideales, se convierte en un verdadero parásito del talento de Jacobo, firmando los artículos que él escribe y recibiendo aplausos ajenos como propios. Pero don Silverio sabe presentar bien su carencia de ideas, aún delante del mismo Jacobo: "El aspirante a escritor nunca abatió su orgullo hasta pedir a Jacobo que le supliese su pobreza científica, pero el muy taimado le presentaba una serie de notas, a modo de minuta, ordenándole que suspendiera sus trabajos forenses para que se ocupase en dar forma a las ideas allí sumariamente expuestas, recomendándole gran esmero en la labor que se dignaba confiarle por no permitirle sus muchísimas ocupaciones hacerla directamente, pero sí revisarla para darla los toques de efecto con que el maestro perfecciona las obra del discípulo. De estos esquemas podría decir su autor, el improvisado publicista, como cierto catedrático de segunda enseñanza: "Estas ideitas mías las he visto confirmadas en Platón"". Jacobo interrumpe el trabajo en el bufete de su "mecenas" (por llamarle de algún modo), para dedicarse a preparar unas oposiciones a la Cátedra de Derecho Penal. Es propuesto en primer lugar de la terna, pero el ministro nombra al que está en segundo lugar por creerlo de ideas más conformes con las propias. Este nuevo choque lo abate de tal manera que hace nacer dentro de él un nuevo Jacobo que se refugia en la crápula de la vida nocturna y que para allegar fondos confía en las casas de juego. Enferma gravemente de pulmonía, y al superar la enfermedad decide apartarse del género de vida que llevaba para enfrascarse de nuevo en el despacho de don Silverio con más ansias de verdad y rectitud políticas que nunca. Asiste a las Cortes obteniendo un gran éxito como orador, es nombrado diputado, siempre amparado por don Silverio que, naturalmente, no renuncia a manejarlo entre bastidores. Pero en Jacobo cada vez es más fuerte el sentido de la responsabilidad y cuando estudia la cifra presentada con los presupuestos de gastos del Estado y va revisando las cantidades destinadas a cada grupo-la más exigua se dedica al ramo de Instrucción Pública-decide no callar. El escándalo es grande; su antiguo protector es el primero en volverse contra él, acusándole de ingratitud. Un periodista publica: "El joven orador ha sido víctima de un ataque de enajenación mental." Coincidiendo con su caída política -le obligan a presentar la renun- - 28 - cia del cargo-surge otra caída vertiginosa en la vida profesional. La Compañía de Ferrocarril que le había llamado a su servicio, le despide puesto que los litigantes que colocaban sus intereses al amparo de la defensa del diputado influyente "no quieren helarse retenidos ante un sol, que por muy intensa que fuese su luz ya no calentaba." Escaso de alimento espiritual y corporal ve agrandarse su padecimiento: Hipertrofia del corazón. Marcha a Galicia y allí muere atendido por sus padres. Carracido nos describe su entierro y funeral de manera patética: La víctima se une al coro de los que salmodian, y en el eco resuena su Confesión, de una manera trágica en las calles de Santiago, por el recorrido que tantas veces hizo en vida, cerca de la casa de Julia..., pero "la Eterna Clemencia acude a mitigar los rigores del repelido por la sociedad", a través de un versículo del Miserere... Jacobo a lo largo de su vida ha ido a sincerarse con el amigo que luego transcribirá sus andanzas; le ha entregado escritos íntimos que ponen de manifiesto sus ideales y luchas internas. En todas estas ocasiones hay un paralelismo sorprendente con el propio Carracido. Incluso una de las odas que atribuye a Jacobo: "¿De qué sirve el avaro pensamiento luchando sin reposo por la Ciencia atesorar sediento del estudio los frutos más preciados si la Historia con voces de elocuencia proclama sin cesar, de siglo en siglo, como única verdad de la experiencia que al compás de los tiempos se derrumban los supuestos eternos ideales arrollados por otros que disputan ocupar los antiguos pedestales?" La cual está en página 172 de la novela y que coincide totalmente con una propia de la que habla en sus Confesiones. Cosa que, aunque nada tenga de particular nos hace pensar que si Carracido la escoge es porque identifica con el suyo el estado espiritual del protagonista. Esta coincidencia también se da cuando, refiriéndose a las dificultades que encuentra en el periodismo, se queja a su amigo: - 29 - "Ahora que necesito escribir al minuto siento fiebre todas las noches al ponerme a la tarea" ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "El periodismo diario exige un arte peculiar erizado de dificultades." Se puede establecer un parangón con lo que nos cuenta en sus, "Confesiones", dicho a propósito de su tarea periodística: ... "trabajo para mí de gran agotamiento porque no obstante haber escrito muchos millares de cuartillas, éstas fueron y siguen siendo las más penosas de las labores." No quiero terminar el comentario de esta novela sin hacer referencia a dos frases que considero muy fundamentales: 1.ª) pág 173 ... "Jacobo al sentir que sus ideas tropezaban conlos hechos no debía escarnecer a la Ciencia sinoa "su ciencia"." 2.ª) pág 305 ... "El gran misterio que por todas partes me cierra el paso es el de la encarnación de mis conocimientos teóricos en resultados positivos." Frases que resumen uno de los problemas que plantea su autor en esta novela "pedagógica" como la subtitula Agustín Aragón al publicarla en Méjico, el conflicto entre la verdad objetiva y la subjetiva cuando ésta no es parcela de la primera, sino ficción, sueño, engaño, en el que tanta responsabilidad puede tener una formación deficiente. Otra de las sugerencias de "La Muceta" es la afirmación de que el interior del hombre no se puede consolidar cuando falta la calma, tanto externa: pronunciamientos políticos, revueltas, como interna: confiándolo todo al esfuerzo avasallador de un momento de inspiración, en un discurso político o en unas oposiciones. Y frente a estos dos enemigos, el conocimiento excesivamente teórico y la falta de calma, de los que quiere advertir a los lectores (nadie dudará de la falta urgente de estas advertencias en aquella época) la frase que se lee en la página 325 cuando habla de Jacobo: ... "concedía exagerada importancia a las causas extrañas, desconociendo el vigor de la propia iniciativa cuando una voluntad enérgica la sostiene." Es una puerta abierta a la esperanza, a que el propio YO se acabe - 30 - imponiendo al medio, mejorándolo no sólo para sí, sino también para los demás. Esta frase nos ha hecho recordar el "dentro de ti está el secreto", de San Agustín, que llena de ánimo al hombre al hacerle sentirse responsable. Este sentimiento de responsablidad llena la obra de Carracido. Es el principal mensaje que envía desde cualquier artículo periodístico o libro. Para sentirse responsable hay que sentirse libre, y "el hombre es libre en la medida en que es consciente de su determinismo" oiamos a Rof Carballo en cierta ocasión. Carracido, consciente de las circunstancias históricas y sociales que influyen en un individuo, sabe que a su vez él es una parte de esa historia, y en lo espiritual las partes no tienen tamaño limitado, por ello no debemos considerarnos como granitos de arena en el gran desierto del mundo, sino que nuestra dimensión dependerá sólo de la autenticidad con que sepamos vivir nuestra vida. CONTROVERSIA CON FRAY CEFERINO GONZALEZ En mayo de 1889 se celebra en España el I Congreso Católico en el que se trataron cuestiones relacionadas con la Ciencia y la Moral. Carracido reseña y comenta en un periódico de tan gran difusión como "El Imparcial", las opiniones oidas en una de las sesiones del Congreso al padre Ceferino González, Arzobispo de Sevilla, al señor Vilanova, catedrático de Paleontología de la Universidad Central, y al señor Iñiguez, catedrático de Astronomía de la misma Universidad, sobre investigaciones prehistóricas y el hombre primitivo, en un artículo titulado: "Las Ciencias Fisico-Naturales en el Congreso Católico". ... "El sistema científico que se conoce con los nombres de darwinismo, transformismo y en su mayor grado de generalidad, evolución, fue, según era de suponer, el objeto de todos los anatemas" ... "en este enérgico apóstrofe ha dado la nota suprema en conformidad con su elevada jerarquía el eminentísimo arzobispo de Sevilla, reverendísimo padre Ceferino González." Carracido disiente en absoluto de esta postura, y le duelen las salvas de aplausos con que la multitud responde: ... Quien se haya educado en las modernas corrientes de las Ciencias Naturales no podrá menos de maravillarse al oír la insólita afirmación que el hombre salió perfecto de las manos de Dios y que por sus faltas se ha degenerado posteriormen- - 31 - te, hasta el punto de que los actuales pueblos salvajes no representarían los albores de la civilización, sino las postrimerías de un crepúsculo". "Cuando los párrafos de esta Memoria eran acogidos con salvas de aplausos-más estruendosos para los irónicos que para los razonados y científicos-, mi ánimo se apenaba porque creía vislumbrar un funesto espíritu de intransigencia condenando duramente por boca de la Iglesia los resultados de la investigación científica que, si a veces se equivoca, nunca miente." Espera ansiosamente oir a Vilanova disertar sobre el mismo tema y experimenta una gran satisfacción al comprobar que la doctrina que expone, evolución progresiva del hombre, concuerda exactamente con sus ideas. El público al final de esta intervención vuelve a aplaudir frenéticamente. La sorpresa alegre de Carracido es grande por más que no acertara a explicarse. La intervención de Iñiguez vuelve a ser contraria al evolucionismo. "este raro fenómeno en virtud del cual la misma colectividad aplauda con entusiasmo dos soluciones no sólo diferentes sino también contrarias". "Descargo hasta con saña la formidable maza de las fuerzas físico-mecánicas sobre la teoría allí tan malquista de la evolución." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "Soy el primero en condenar por anticientífico el materialismo dogmatizante en el terreno lógico, pero no creo que sus apasionados sean ministros de la ignorancia y del odio, como el señor Iñiguez los motejaba." El Congreso vuelve a acoger entusiásticamente esta intervención, sobre todo el violento apóstrofe final, oyendo, sin embargo, con injustificada indiferencia, los profundos razonamientos con que patentizaba el principio formulado por Classius: La entropía del Universo tiende a su máximun (que supone para un sistema finito una creación y un agotamiento): ... "Sin embargo el Congreso que debía aclamar y aplaudir tales razonamientos, como el comentario científico del Génesis - 32 - y del Apocalipsis, permaneció silencioso ante su lectura, reservando todo su calor para las apasionadas frases finales." Como observamos, Carracido en su artículo, no sólo reseña lo que dijeron los conferenciantes, sino la actitud del público oyente. Nos parece una excelente cualidad periodística que logra situarnos en el clima en que se desarrolló el Congreso. Pero no sólo recoge la realidad del Congreso madrileño, celebrado en mayo de 1889, sino que la contrasta en el mismo artículo con la mentalidad católica europea, citando entre otras las siguientes palabras de Jean D'Estienne, pertenecientes a su trabajo: "Transformismo y Discusión libre" (aparecido en la revista católica de Bruselas, "Questions Scientifiques"). "El transformismo reducido a sus límites naturales y legítimos no se opone a la sana filosofía, ni al espíritu cristiano ni a la tradición católica, ni a las Santas Escrituras". Dicha revista, que en la portada de todos sus números estampa esta sentencia, más que de armonía, de subordinación de los estudios científicos a la fe religiosa: "Nulla unquam inter fidem et rationem vera dissensio esse potest", es puesta como ejemplo por Carracido de lo que en otros países se admite. Cita también al jesuita padre Carbonell, a Mr. Arcelin, con su estudio sobre el hombre terciario, al escritor católico Denys Cochin y su libro "L'evolution et la vie". Recuerda la sentencia de Bacon: "Poca filosofía aparta de Dios; mucha, acerca a El." Y apunta que quizá pudiera generalizarse la idea de Bacon afirmando que: "Poca ciencia exalta a la Iglesia haciéndola muy restrictiva en su criterio y mucha la suaviza buscando la mutua armonía." ¿Hay dureza en estas frases? ¿Falta de patriotismo? Ciertamente existe lo primero, pero no lo segundo. Si sitúa a la España de 1889 en un puesto de inferioridad entre las naciones que marchaban al frente de la civilización-"inferioridad que lamento con toda el alma por mi desgracia de sentirla dentro de mí mismo", nos dice al final de este ar-tículo-, no trata de hacer una labor negativa, derrotista, sino que lucha porque España evolucione de una manera favorable, acabando su artículo de "El Imparcial" con las siguientes palabras: "... pero en medio de nuestro atraso es consuelo y esperanza presenciar actos como el Congreso Católico, tan significativos de la mejora de nuestras costumbres públicas y tan beneficiosos para proseguir la obra de nuestro adelantamiento, porque - 33 - plantear los problemas conociendo claramente el valor de todos sus datos, es dar el paso más trascendental para resolverlos." Este artículo promueve una RECTIFICACION, que publica el padre Ceferino González en el mismo diario, al final de la cual se puede leer: "podría reivindicar el derecho de calificar la conducta literaria del señor Carracido con palabras más o menos enérgicas, pero me aconsejan a no hacerlo, las consideraciones que debo al público, a mí mismo, y a la severa dignidad de la Ciencia". La lectura de este párrafo nos resume la tónica del artículo. Elegimos algunos más que nos parece pueden servir para formarse una idea rápida de los principales móviles que le indujeron a escribir esta "Rectificación": "... que no necesito volver sobre mis ideas y que mi criterio científico no disiente y está en contradicción-según afirma el señor Carracido-, sino en armonía perfecta con el criterio de todos los escritores católicos, laicos y eclesiásticos." Acusa a Carracido de falsear sus puntos de vista: "Deber elemental de todo escritor y principalmente del polemista y crítico, no atribuir al adversario ideas y doctrinas que no profesa..." "Tampoco es exacto que yo haya empleado las armas del ridículo en la forma que el señor Carracido supone o da a entender." .............................. Carracido contesta desde las columnas del mismo periódico al Cardenal titulando su artículo: "Una explicación al Señor Cardenal González, Arzobispo de Sevilla". Sus primeras palabras son: "Sería notoria desatención comenzar estas líneas sin que sus primeras palabras fueran mensaje de gratitud al eminentísimo Cardenal por haberme concedido el honor de haberse fijado en mis modestas observaciones, estimándolas en tanto que haya juzgado necesario el rectificarlas." La diferencia de caracteres de los dos polemistas queda bien notoria. Carracido explica el porqué no puede citar frases textuales del padre Ceferino dichas en la Memoria, ya que sólo pudo oirla leer, en cuya lec- - 34 - tura se omitió parte de la misma, no pudiendo, pese a todas sus gestiones, leerla íntegra, pero procurando por todos los medios documentarse para transcribir fielmente el espíritu que la informaba: "Ahora que conoce mi proceder, creo firmemente que el profundo filósofo, que con justicia se precia de tolerante, emplearía conmigo las palabras menos enérgicas rechazando las más, porque las faltas que haya podido cometer dimanan de la que los moralistas llaman "ignorancia invencible"." En esta EXPLICACION le interesa demostrar que no hubo falsedad al atribuir oposición al sentimiento evolucionista. Cita el testimonio del periódico "La Unión Católica", que ponía fin al párrafo en el que reseñaba el criterio de la Memoria sobre este punto, diciendo: "El hombre, pues, nace perfecto en el orden físico y espiritual" (Grandes aplausos) . Refiriéndose al sentido irónico que creyó oir en la Memoria y que el padre González niega dice: "No puedo aducir textos literales..., pero he de confesarle que varios oyentes con quienes he comentado la Memoria de Vuestra Eminencia, han creido oir lo mismo que me parece haber oído y además la "Unión Católica" fue víctima de la misma ilusión auditiva al publicar sus impresiones diciendo: En brillantes y festivos períodos combate el darwinismo antropológico, y la exageración de los que se dedican al cultivo de la prehistoria. A pesar de estos testimonios, Vuestra Eminencia dice que es inexacto que haya dicho tales cosas, y en contra del principio del sufragio universal me pongo en absoluto a su lado felicitándome por haberme equivocado porque ¿qué importa un mezquino triunfo personal ante la grandeza de los ideales científicos?" La mesura, la irónica cortesía gallega con que está redactada la EXPLICACION forman un contraste perfecto con la forma violenta con que en la RECTIFICACION quiere su autor demostrar que es tolerante: ("al ver el persistente afán con que se me atribuye un criterio intole-rante..., criterio muy ajeno y contrario absolutamente...") Esta polémica constituye un éxito periodístico. El padre González muy conocido y de gran prestigio al sostener este diálogo con un joven farmacéutico, especializado en química, del que entonces se empezaba - 35 - a hablar ha contribuido a popularizar su nombre. Carracido en sus "Confesiones" lo reconoce: "Como éxito periodístico no puedo quejarme", dice. Desde Sevilla y con fecha 5 de junio de 1889 recibe Carracido una carta particular de Ceferino González, con la que queda zanjada la cuestión. La frase más representativa de la carta dice así, al hablar del darwinismo: "Mi criterio en esta cuestión es muy parecido por no decir idéntico al de usted y al de Estienne." Al final ha resultado que la opinión de ambos coincide, incluso coincidía antes de la controversia periodística..., y viene a nuestra memoria el sentido de frustración que empaña el espíritu de Carracido en los últimos años de su vida cuando, al hacer examen de conciencia en sus Confesiones se duele de haber perdido parte de su tiempo "en torneos oratorios y luchas estériles". Pero en cualquier vida dedicada al trabajo existen estos momentos de desaliento en los que parece que no se ha hecho nada. Entonces es la hora de cerrar los ojos para que nada externo nos distraiga y repetir despacio estas palabras de Tagore (1): "La aurora sonroja el cielo y mi camino parec hermoso. Me preguntáis qué me llevo. Mis manos vacías y mi corazón lleno de esperanza". No creemos que Carracido haya perdido el tiempo en éste ni en ningún otro de sus "torneos", ya que lo que debemos buscar en nuestro trabajo, que lo mismo puede consistir en escribir para un periódico que investigar entre tubos de ensayo, no es llegar a tener las manos llenas (las realizaciones científicas acabadas, los inventos concretos), sino el corazón lleno de esperanza (que nuestro propio trabajo, incluso las decepciones y fatigas que pasamos en él, nos hagan amarlo más, tener cada vez más sed de estudio). COLABORACIONES EN LA PRENSA "El Imparcial" es en el año de 1890 el diario que más ligado está a esta faceta de Carracido (como lo había estado el año anterior, fecha del Congreso Católico). En enero de 1890, el domingo día 19, y a diecisiete días de la muerte de Gayarre publica, con el título "Impresiones Científicas" y el subtítulo "La laringe de Gayarre", un estudio en el que dice que, asesorado por el - 36 - doctor Cortezo, va a describir una serie de irregularidades de la garganta del gran tenor. En marzo del mismo año, el día 3, en el mismo periódico, José Ortega Munilla comenta "La Muceta Roja" en estos términos: "Es este libro una valiente protesta contra esas legiones de licenciados y doctores, mal paridas por las Universidades merced al forcejeo de la recomendación o al estímulo de la vanidad escolar." Y a su autor, en estos otros: "El señor Carracido es un escritor de profundo pensamiento, no es el artista que transmite sus impresiones tanto como el pensador que busca el medio del arte para exponer una tesis." Opinión que coincide tanto con la nuestra que hacemos propias estas palabras. En el año de 1889, el 11 de noviembre, y también en "El Imparcial", publica nuestro biografiado el artículo "Cultivos Pedagógicos", en el cual aboga porque en la enseñanza oficial se busque más el beneficio del tipo medio que el de individuos excepcionales, hablando de los dos tipos de trabajo intelectual que pueden efectuarse. El lento, de saturación gradual, que enrique al individuo y el momentáneo-ante un examen o necesidad urgente-que exige la sacudida de un esfuerzo excepcional y que agota sin provecho. Advierte del peligro que acecha a aquellos que tienen espíritu muy laborioso y gran afán de destacar, de enfocar sus vidas de manera que estos choques se sucedan. "Suponiéndonos todos los hombres obligados a conservar la vida, puede considerarse inmoralidad explotarla con usura" Habla también de las oposiciones y los exámenes calificándolos de "ruinosas prácticas". Carracido, número 1 en unas oposiciones a farmacéutico militar y catedrático por mayoría en otras, demuestra, una vez más, que al exponer sus ideas es honrado, que no busca justificarse a sí mismo, como se puede suponer cuando cierto tipo de individuos reclama contra los exámenes, sino sencillamente busca la verdad, el único objetivo digno de la inteligencia humana y que-ya lo dijimos en otra ocasión-fue siempre el de Carracido aunque, por ser hombre, estuviese sujeto a equivocaciones. - 37 - En este artículo se resalta de una manera especial la profunda vocación pedagógica de Carracido: "La educación no ha de proponerse formar genios, sino hombres que realicen su vida en 1a integridad de sus manífestaciones sin salir de la normalidad del tipo humano." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ."El cultivo mental no ha de ser intensivo, ha de ser además extensivo..., por despreciar este segundo aspecto se malogran muchos entendimientos que concentrando toda su savia en una labor especialista... se convierten en máquinas de un solo producto ". ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... He aquí dos grandes verdades, el hombre normal es al que deben dirigirse los esfuerzos de los pedagogos, el genio (si realmente lo es), a través de esta formación dirigida al tipo medio tendrá sobrado. Por otra parte no es honesto que un maestro descuide la educación integral de los alumnos creando "máquinas de un solo producto", esto es, disminuyendo el número de hombres para aumentar el rendimiento económico. (Creemos, además; que el bienestar, la riqueza y la verdadera prosperidad siempre será el resultado de la labor humana.) Este anteponer el cultivo extensivo al intensivo nos parece una característica fundamental en un buen pedagogo, ya que el individuo es el que una vez formado integralmente se encontrará, en condiciones de especializarse por sí mismo. Mantiene en sus ideas pedagógicas el criterio Spenceriano pues cuando dice: "Sólo será buen dramaturgo quien acuda a 1a realidad de la vida asimilando de ella con criterio personal cuanto le impresione. Así el científico debe anteponer a la elaboración de sus ideas el nutrirse con propias observaciones, empapándose en la aparente irregularidad de los procesos naturales." recordemos a Spencer en su frase: "La Humanidad sólo ha progresado instruyéndose por sí misma." El día 16 de diciembre dé 1889, publica en "El Imparcial" un artículo titulado "Intensidad de la fuerza de la gravedad en Madrid" En 1890 publica en "La Pequeña Patria", periódico gallego, un artículo sobre Regionalismo en la Pintura. Habla desde "La Ilustración Española y Americana" sobre "Conservación de los Cuadros en los Museos". Ejerce la crítica musical en un periódico madrileño, "La Correspondencia de España". Y aún, por si fuera poca esta variedad de temas citaremos un artículo titulado "Reminiscencias", publicado en "La Ilustración Gallega y Astu- - 38 - riana", el 28 de diciembre de 1880, al que dedicaremos una atención particular debido a que tiene valor biográfico, pues habla de un hombre que muy bien pudiera ser él mismo. Nos habla de un hombre que en su niñez era ferviente católico, pero que fue perdiendo la fe a medida que profundizaba en los estudios científicos, llegando a quedarse sólo con un concepto abierto y respetuoso a todas las religiones, una vaga creencia en un algo superior con quien ni se dialoga, ni se ama. Este hombre, que al caminar por las calles ruidosas, llenas de gente, se da cuenta que ese barullo le impide pensar. Se siente atraido casi físicamente al pasar por la puerta de una iglesia, y al entrar, instantáneamente se siente liberado del barullo que impide pensar. Logra encontrarse a sí mismo y es como si el órgano, la luz débil, el incienso, las mismas imágenes, le hablasen de su infancia, le reprochasen su alejamiento. Pero a aquel hombre le parece absurdo ponerse a rezar y en el momento en que iba a iniciar una oración sale a la calle sin haberlo hecho. "Hay un sentimiento religioso que es más fuerte que la razón y que la Ciencia no puede explicar". Este sentimiento tiene su raiz probablemente en la infancia y Carracido cree que la totalidad de la vida de un individuo pesa sobre él: "Si hoy el hombre aspira a vivir dentro de la humanidad sin exclusión de ningún género, el individuo debe aspirar también a vivir dentro de su vida toda." ... ... ... ... ... ... A partir de los primeros años del siglo XX, Carracido deja de escribir en los periódicos. Respecto a la causa de tal decisión reseñamos, literalmente, lo que se lee en el Diario de Sesiones del Senado (hoy se conserva en la Biblioteca de las Cortes), correspondiente al 25 de noviembre de 1910: "Quizás algunos recuerden, si es que me han dispensado entonces el honor de leerme, que hace algunos años yo escribía con mucha frecuencia en los periódicos y ahora hace bastante tiempo que no escribo nada. Quizá digan las gentes: "Es que se ha dormido y no trabaja". No, es que he cambiado de vida y dirección. Antes yo necesitaba buscar un complemento a la ración alimenticia de mi familia y ese complemento eran esas cuartillas..., de vulgarización que esas tiene mercados..., pero las obras de investigación no lo tienen ¡hay, por el contrario, que pagar porque se publiquen!... Cambiaron los tiempos y en vez de - 39 - 67 duros tuve 80, 90, 104, que es la paga que hoy cobro y con ésto ya he podido atender a las necesidades de la vida y dedicarme, aunque modestamente, a obras de investigación científica." Muchos al leer ésto pensarían: Aquí no hay verdadera vocación de periodista, sino una necesidad acuciante, nada más. Pero deben tener en cuenta que el camino elegido ponía de manifiesto unas aptitudes y una preferencia hacia algo que consideraba, no contrapuesto, sino prolongación de su trabajo y vocación auténtica. Transcribimos como prueba este otro párrafo del mismo discurso: ..."Me hicieron proposiciones para que ejerciese la profesión y no las quise aceptar. ¿Sabe S. S. por qué? Porque ejercer la profesión significaba ligarme a un capital y la ligadura me cogía de por vida. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Para buscar ese complemento a que he aludido hice lo que se puede decir continuación de lo que eran mis tareas, que fue dedicarme a la divulgación." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Carracido, periodista y literato, es ante todo un divulgador que escoge este camino como el único posible para no perder la libertad ligándose a un capital. Es un hombre que, a diferencia de Jacobo, el protagonista fracasado de "La Muceta Roja" sabe plegarse a las dificultades, pero sin claudicar nunca, que es capaz de desarrollar su verdadera personalidad adaptándose a las posibilidades que la vida le va brindando, sin traicionarse, con la flexibilidad máxima en cuanto al procedimiento, pero también con la rigidez mayor en cuanto al camino trazado. - 40 - VIDA POLITICA "En el curso de la política hay mucho menos de realidad positiva que de conflicto de las pasiones." El hombre que así habla se va a ver enredado en la maraña política de su tiempo en dos períodos distintos de su vida. El primero a los treinta y cuatro años, el segundo a los cincuenta y cuatro. INTENTO FALLIDO A DIPUTADO EN CORTES Al escribir sobre el tema en sus CONFESIONES exclama: "Siendo tan reprobatorio este juicio de la política militante se me preguntará y con razón, por qué consentí encasillarme en ella y confieso sin exculparme que fue una condescendencia que no debí tener." Su oratoria brillante que recuerdan cuantos oyeron y cuya característica era saber dar un profundo contenido a sus discursos, fue la principal responsable de las presiones y halagos recibidos para decidirle participar en la política. "Después de mis conferencias y como efecto de los aplausos tributados a las facultades oratorias del conferenciante, solían decirme que dejase a los mediocres las tareas plebeyas de la Química, para dedicarse a la política que era la ocupación adecuada a una nobleza espiritual." Una de sus relaciones con personajes políticos fue la de Cristino Martos, al que describe de esta manera en sus CONFESIONES: "Fácil asimilación de ideas oidas, escasez de lectura, sólo cartas de familia, orador en el foro y en su casa hasta hablando con los criados." A este personaje le corresponde la Presidencia del Congreso en 1890. Este mismo año Sagasta es Jefe del Gobierno, ambos pertenecientes al partido liberal. El primero exterioriza en un discurso su desavenencia con el segun- - 41 - do. Sobreviene la crisis y sube al poder el partido conservador, quedando los dos prohombres del partido liberal dispuestos a "batirse hasta el exterminio en las elecciones de diputados" -nos dice Carracido en sus memorias. Martos, que varias veces había querido llevar a Carracido al Parlamento, obteniendo de él una respuesta negativa, hace un nuevo intento: "Martos, en la requisa de partidos para los suyos encontró para mí el ideal del candidato que no quiere molestarse en Puentedeume, provincia de La Coruña, donde sería presentado por los liberales y apoyado por el Gobierno y elegido por una-nimidad. El cartero me traería a casa el acta de la elección..." Carracido, muy gozoso del "amigable triunfo", va a recibir órdenes de Silvela, ministro de la Gobernación, quien le dice que tiene la de Cánovas para recomendar su candidatura a los elementos oficiales pero que habiéndosele confiado a Linares Rivas la dirección política de la provincia de La Coruña debía verle para obtener su conformidad. En esta visita, que considera de cortesía, es donde va a empezar a conocer de una manera práctica lo que es la política. Linares Rivas que había sido ministro liberal, pero recientemente se había pasado al partido conservador y era el dueño político de la provincia de La Coruña, dijo a Carracido que ni con Cánovas ni con Silvela estaba dispuesto a que fuese diputado por Puentedeume, pues los liberales de este distrito le habían desatendido en los momentos difíciles y no estaba dispuesto a que tuviesen un diputado suyo, la propia dignidad se lo impedía. Viene a nuestra memoria la frase que encabeza este capítulo. Le ofrece como compensación, en la misma provincia, el distrito de Santa Marta de Ortigueira, que contaba con un candidato liberal reiteradamente triunfador, Fernandez Latorre, demócrata de antecedentes revolucionarios y enemigo de Linares Rivas. De nuevo queda patente cuanto tiene la política de "conflicto de las pasiones". Carracido le hace ver que le "lanzaba a una tarea muy laboriosa y de fracaso seguro". Linares le tranquiliza asegurándole que se había desmontado la organización que le era afecta y que Santa Marta estaba convertida en un distrito ministerialísimo. Carracido vuelve a ver a Silvela dispuesto a dimitir la compensación, pero éste le aconseja estudiar el problema sobre el terreno. Va a Coruña y allí se entrevista con otro Linares Rivas, hermano del anterior, que le pregunta qué noticias le trae de Madrid. Al comunicarle las que llevaba le contesta que "desgraciadamente no eran exactas, pero que no perdiese la esperanza porque el gobernador estaba dispuesto a todo, absolutamente a todo lo que fuese necesario para obtener el triunfo". - 42 - Le pregunta cuánto dinero trae y al contestarle Carracido que siete mil pesetas lo considera muy insuficiente, pero le promete que todo se arreglaría: "Agradecí al Gobernador la sinceridad y le dije que renunciaba al distrito porque no me encontraba con el aguante requerido para la faena. Con la mayor corrección había alcanzado siempre los puestos que ocupaba, anteponiendo siempre la limpieza del procedimiento a las ganancias del resultado, y quería perseverar en las normas románticas de mi vida no incurriendo además en la candidez de traicionarlas por un fracaso." Se nos revela de nuevo conocedor de las gentes y con capacidad para preveer las situaciones y reaccionar de una manera rápida. Creemos que hay en él una mezcla de romanticismo y astucia. A veces al leer la "Muceta Roja" pensábamos que podría existir identidad entre personaje y autor. Pero ahora vemos que Jacobo nunca hubiera tenido una visión tan real y rápida de la situación. Esta maniobra la había preparado Linares-Rivas oponiendo un liberal, pero con la desventaja para Carracido de estar apoyado por los conservadores mientras que su rival estaba amparado por sus correligionarios, siendo de preveer una serie de luchas violentas conducentes a que el acta fuese declarada grave, por lo que no se sentaría en el Congreso Fernández Latorre, lo que Linares deseaba. "Regresé a Madrid sin desear más noticias de Santa Marta de Ortigueira. Aunque sin haber luchado regresé con la tristeza del vencido, pero también con el alivio de la recuperación de la libertad espiritual tan quebrantada cuando uno se enreda en la maraña política." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... JOVELLANOS Como reacción escribe JOVELLANOS, en el año 1893; se trata de un drama en cuyo prólogo pide al lector que sea a la vez actor, coreógrafo, etcétera, pues no cree que pueda ni deba ser representada una obra que se ocupa de una vida sencilla y noble: "Lo satánico, lo atálico, tienen un valor infinitamente más fuerte. " dice en el prólogo. Relata en esta obra los sufrimientos y peripecias que sufre el prota- - 43 - gonista que por mantener una actitud honrada e individualista, fue perseguido por afrancesados y no afrancesados. Jovellanos-nos dice- nunca transigió con la máxima "El fin justifica los medios" y por eso Carracido lo eligió como réplica a "empíricos exhuberantes de osadía, pero menesterosos de ideas y limpios de escrúpulos". Se trata, en fin, de una reacción espiritual ante una realidad poco positiva de la España de la época, la política, de igual manera que "La Muceta Roja" lo fuera ante otra, la enseñanza. POLITICA DE ACERCAMIENTO A PORTUGAL E HISPANOAMERICA A partir de 1892, y hasta dentro de bastantes años, va a dedicarse a otro tipo de política, la de acercamiento en el plano intelectual a Portugal e Hispanoamérica. Su amor patrio va a tomar cauces más en consonancia con su personalidad investigando sobre nuestra grandeza, demoliendo falsedades que una leyenda envidiosa nos creó (véase "Carracido Historiador", donde tratamos ampliamente del tema), buscando el camino a seguir para que España vuelva a gozar de su pasado esplendor; "no alcanzado sino merecido". En las "CONFESIONES" leemos: "Todavía a fines del siglo XIX muchos sostenían que era tiempo perdido el empleado en fomentar conexiones entre Portugal y América con España, pero yo nunca compartí este pesimismo, y teniendo fe en el poder de la acción individual ejercida con perseverancia como promovedora de las empresas razonables, nunca abandoné hasta donde alcanzaron mis medios la causa del iberoamericanismo" ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "Convénzanse propios y extraños de que el iberoamericanis-mo no es palabra para exornar discursos, es la expresión de una grandiosa realidad, que por su potencia espiritual, si no la malogran luchas fatricidas, será arbitrio de los destinos del mundo. En 1892 y con motivo del cuarto centenario del Nuevo Mundo son muchos los periódicos que dedican gran atención a preparar el ánimo popular. Carracido, ya catalogado en la vida nacional como articulista y conferenciante, es llamado a tomar parte en esta campaña, y en el proceso preparatorio de conferencias y artículos es donde va a surgir este ideal: "me hice americanista leyendo a los historiadores de Indias", nos dice en sus Confesiones. - 44 - "Los Metalúrgicos Españoles en América", conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid, y los artículos periodísticos que, con los nombres "Alejandro Humbold y la Ciencia Hispanoamericana" y "Alvaro Alonso Barba, Vida y Obra", publica en "La Ilustración Española y Americana" y "El Centenario" respectivamente, nos revelan al hombre erudito y al patriota, al investigador concienzudo que procura no dejar camino sin andar, aunque ya tenga referencia ajena sobre él, al determinista convencido: "En los organismos sociales como en los naturales, nada es casual, leyes inexorables presiden todas las fases de su desarrollo. " Y como buen determinista maneja los datos históricos como datos estadísticos, para deducir consecuencias prácticas en orden al futuro. Por ello la investigación se torna apasionante búsqueda del historial clínico que permita establecer una terapéutica. En Carracido Historiador se estudian los tres trabajos detenidamente. Como igualmente nos ocupamos de "el P. José Acosta", obra escrita para optar al premio convocado por la R. A. de la Lengua que en 1895 proponía como tema "Biografía y estudio crítico de cualquier escritor castellano de reconocida autoridad literaria y lingüistica, cuyo nacimiento haya sido anterior al siglo presente". Le cuesta gran trabajo recoger datos, pues debido a unas disensiones internas de la Orden jesuita, sus archivos habían preferido silenciar una serie de datos. En cuanto a la obra social de Carracido de acercamiento a Hispano-américa señalaremos el hecho de presentar la candidatura de Arata a la Academia de Ciencias como respuesta a su libro de Ciencias que envió a Carracido. El autor argentino siempre consignará en todas las ediciones de su obra, entre los numerosos títulos que ostenta uno de los cuales es el de profesor de Química de la ciudad de Buenos Aires, éste de Académico de España, considerándolo entre los más preciados. De Lima llega Don Ricardo Palma, director de la Biblioteca Nacional y le manifiesta el deseo de constituir una Academia de Ciencias que fuese correspondiente con la de Madrid, entregándole el primer tomo recientemente publicado del "Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima". Carracido considera que salvo algunos de mineralogía no existen apenas trabajos de índole exacta-físico-matemática como requiere la Academia. Pero le invita a extender a otros institutos esta idea. No obtiene respuesta posterior. Al proponer a Arata la creación de una Academia de Ciencias correspondiente con la española por creer que la Argentina está mejor dotada para poder emprender aventuras de este género, recibe de éste la contestación de que así como le parecía muy lógico en lengua y literatura esta idea, no en ciencias experimentales, pues no existe abolengo espa- - 45 - ñol sino fraternidad. Dentro de este sentido propone publicar conjuntamente por los dos gobiernos la relación de los naturalistas enviados en diferentes épocas para estudiar las riquezas del Nuevo Mundo, manuscritos inéditos y casi desconocidos, aunque copiados por algunos extranjeros que citan las ideas expuestas, pero no sus autores. Carracido propone ésto al Gobierno, el cual, alegando penuria económica no lo acepta (esta escasez siempre es esgrimida como arma para justificar la falta de atención a empresas de este tipo). Pero nuestro hombre no por eso se desanima: "los intentos frustrados suelen ser esfuerzos preparatorios", dice en sus Confesiones al hablarnos de este tema. Su política de acercamiento a Portugal es también iniciada en este período de finales del siglo pasado (1890). En sus veraneos, después de pasar una temporada en Galicia, hacía excursiones pasando a la nación vecina: "Conversando con gentes de varias clases sociales me convencí (esto dicho con sinceridad) que la opinión portuguesa es, en general, desafecta a España." Y continúa: "Hubo un tiempo en que para anular a un político en España se decía de él que estaba vendido al oro inglés y en Portugal se buscaba la misma anulación revelando que estaba vendido al iberismo." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "La acción puramente individual como la mía sólo podía ejercerse fortaleciendo el ánimo de los predispuestos a las relaciones amistosas con testimonios públicos de aprecio." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... Es siguiendo este criterio por lo que propone al químico Ferreira de Silva como miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Madrid. No busca gratitud individual, sino la creación de un ambiente de mayor entendimiento y comprensión entre portugueses y españoles que empezando por el ambiente intelectual elevado se extendiese a otros círculos sociales cada vez más extensos, pues: "La plaza pública se ilumina poniendo en lo alto potentes focos y no sembrando el suelo de lucecitas." En su visita a Portugal recorre varios centros culturales como la - 46 - Universidad de Coimbra y el Museo Antropológico de Lisboa, escribiendo a su regreso un artículo para "El Imparcial" con este título, y que podemos encontrar en la página 301 de "Estudios Histórico-Críticos", segunda edición. En él se hace una relación muy completa de los diversos traslados de la Universidad de Lisboa a Coimbra y viceversa, durante los reinados de los distintos monarcas. Alaba de una manera entusiasta la biblioteca de la Universidad de Coimbra, poniéndola como ejemplo de organización y contenido, con frases como esta: "prescindiendo de la grandiosidad del local mi elogio se dirige principalmente al gran número de obras modernas que contiene, cosa desconocida en nuestras bibliotecas públicas, en las cuales sólo los libros encuentran puesto cuando ya se van haciendo raros en las librerías. Y también me ha sorprendido, aunque es lo natural, el ver los catálogos por orden de autores y de materias, todos a disposición del público. A nuestras bibliotecas recomiendo la de Coimbra como tipo de organización." Aprovecha una vez más para demostrar su inconformismo en la organización de materia tan importante como esta, y de tanta trascendencia en la instrucción nacional. Pero, como por el título conocemos enseguida, lo que de una manera más señalada le impresionó en su visita a Portugal fue el Museo Antropológico. "Recorriendo el Museo Antropológico de Lisboa se abarca en un solo golpe de vista el amplio ciclo de la evolución histórica limitando al territorio de Portugal, con la misma claridad y sencillez que en una carta geográfica se presenta la figura y divisiones de un continente." Carracido hace una descripción detallada de este centro, no sin aprovechar para así en el comienzo como al final, hacer referencia a los estrechos vínculos geográficos e históricos que unen a ambos países de la Península Ibérica. Publica también en "El Imparcial" artículos referentes a Teofilo Braga y Oliveira Martins. Para terminar este apartado y como demostrativo del iberismo de Carracido, vamos a reseñar la Conferencia pronunciada en el Congreso de Oporto del 28 de junio de 1921 titulada Relaciones espirituales de España y Portugal. - 47 - En vez de elegir un tema bioquímico, correspondiente a su especialidad, Carracido se decide por la historia y la literatura; le urge demostrar la amistad y el paralelismo entre ambas naciones, ya que considera que su misión común aún no ha sido finalizada, que este bloque tiene un importante papel ante el mundo europeo y americano. Advierte a los portugueses que no debían pensar que con la amistad buscábamos volver a dominarlos, como nadie sospecharía del hispanoamericanismo que se aspire a volver a los virreinatos españoles en América. Considera que hay una serie de intereses que se oponen al iberismo, interesados y malévolos los internacionales; nobles pero mal informados y malévolamente trabajados, los nacionales. Es por esto que Carracido esgrime una serie de argumentos histórico-literario-políticos en pro del iberismo. Presenta el ejemplo de Oliveira Martins que en el Ateneo en 1892 (Centenario del Descubrimiento), llamado a hablar sobre los viajes y descubrimientos portugueses anteriores a Colón vino a decir que "la primera simiente germinó en tierra española, con el ejemplo del Obispo Gelmirez". Cita la batalla de Aljubarrota que determinó la separación de Portugal y España y la posterior derrota portuguesa en Tánger, con la acogida cariñosísima de los vencidos en las playas andaluzas, así como el reconocimiento de Don Duarte, hijo del vencedor de Aljubarrota. Cita el libro "Vida y Hechos del Gran Condestable Don Nuño Alvarez Pereira", escrito en Madrid en 1640 y en castellano por un portugués, donde para enaltecer la memoria del gran caudillo de la batalla de Aljubarrota puso al fin del libro una corona poética en la que figuran, una poesía italiana, cinco portuguesas y ¡dieciséis! españolas. Cita el canto de Herrera y el drama de Velez de Guevara ante la desaparición del Rey Don Sebastián "Reinar después de morir" sobre Inés de Castro, escrita igualmente por este autor español, etc. Como vemos, Carracido va presentando una serie de ejemplos de que la compenetración ibérica siempre fue grande: Lope de Vega con "El Príncipe Perfecto", poniendo a Juan II de modelo, a pesar de haberse batido contra los Reyes Católicos, o Calderón, autor de "El Príncipe Constante" que toma a Don Fernando como prototipo de lealtad a su país, dan testimonio de esto. Las primeras versiones de "Los Lusiadas" en español pertenecen al 1580, mientras que la italiana a 1609, la francesa a 1612, la inglesa a 1655. Nueva prueba también del interés que España ha sentido por los monumentos literarios de la nación hermana. Aparte de esto muestra una serie de sincronismos que, en la vida política de ambos países se han producido y producen, como la lucha paralela por el régimen constitucional. Cierra su intervención recordando los Académicos correspondientes, - 48 - de Ciencias, Historia, etc., y el gran número de traducciones que de las obras maestras portuguesas hemos hecho los españoles. CARRACIDO SENADOR Jura el cargo de Senador el 22 de junio de 1910. Representaba a la Universidad de Granada, catalogado como liberal, y fue elegido por 67 votos, siendo el número de votantes 125. Estos datos pertenecen a "Anales Parlamentarios" del año 1910, en unión de ellos se dan otros como fecha y lugar de nacimiento, cargos y publicaciones: "Nació en Santiago de Compostela el 21 de mayo de 1856, reside en Madrid, Orellana, 10. Es Catedrático, Decano de la Facultad de Farmacia de la U. C. Licenciado en Derecho, publicista, Consejero de I. Pública, Académico de la la Academia de la Lengua, de la de Ciencias, de la de Medicina y Senador por primera vez." Todo ello coincide con nuestros datos excepto la licenciatura en Derecho que es en el único lugar que se menciona, no teniendo noticia de esta circunstancia, ni discípulos, como Obdulio Fernández, ni familiares. Al consultar luego el Diario de Sesiones correspondiente a estos años nos encontramos en el 25 de noviembre con un animadísimo debate en el que participan Cajal, Casares, Carracido, en unión de otros representantes del mundo universitario de una parte, el señor Rodríguez San Pedro de otra. El objeto del debate: La mejora económica a los catedráticos, que era vista como inconveniente por el señor San Pedro. Merece la pena transcribir literalmente algunos párrafos de este debate que se tomaba taquigráficamente durante la sesión, pues se pueden sacar varias conclusiones en orden al ambiente y la psicología de cada actuante, que en unos casos es irónica con apariencia amable (Casares o Carracido) en otros enérgica y fuerte (Cajal); pero siempre firme ante las vejaciones con que eran tratados por parte de los encargados a decidir el presupuesto: Carracido: "Deseo que en mis palabras no aparezca el catedrático ni aun el Senador, porque hasta pienso que esta investidura me viene demasiado grande y no quiero ser sino uno de la calle, del vulgo, que viene modestamente a exponer sus observaciones. " Así, de una manera política, nuestro biografiado expone que no habla - 49 - en cuanto a parte interesada, sino haciéndose eco de una opinión general. A San Pedro le parecía inusitado que las 5 plazas primeras en el escalafón fueran a tener el sueldo correspondiente a un Jefe de Administración superior, ¡12.500 pesetas! eso era abusar del dinero del contribuyente. Carracido se refiere a ello exclamando: Carracido: "Decía el señor Rodríguez San Pedro: "¿Es que unos puñados de pesetas van a modificar los resultados de la enseñanza?" Me va a permitir el Senado que ya que no le pueda ilustrar con ideas porque no tengo esa pretensión, le ilustre presentándome como caso..., en la seguridad de que como el mío hay muchos. " "Hace cerca de treinta años que soy catedrático de la Universidad de Madrid, en la que entré cobrando, primeramente, 53 duros de sueldo, ésta fue mi primera paga de catedrático y bastantes años después se elevó a 67 duros. Yo creo que no me acusará el Senado de anhelos de vida fastuosa si dijera que no podía mantener mi familia con ese dinero, yo necesitaba buscar un complemento a la insuficiencia del sueldo. Me hicieron proposiciones para que ejerciese la profesión y no las quise aceptar. ¿Sabe S. S. por qué? Porque ejercer la profesión significaba ligarme a un capital, y la ligadura me cogía de por vida. Yo tenía ya en perspectiva tiempos mejores, pensando en los sueldos de los primeros lugares... Para buscar ese complemento a que he aludido, hice lo que se puede decir continuación de lo que eran mis tareas, que fue dedicarme a la divulgación científica. Quizá algunos recuerden, si es que me han dispensado entonces el honor de leerme, que hace algunos años yo escribía con mucha frecuencia en los periódicos, y ahora hace ya bastante tiempo que no escribo nada. Quizá digan las gentes: "Es que se ha dormido y no trabaja". No, es que he cambiado de camino y dirección. Antes yo necesitaba buscar un complemento a la ración alimenticia de mi familia, y ese complemento eran esas cuartillas que tenía que escribir casi diariamente, para que fuesen publicadas en los periódicos, cuartillas de vulgarización, que esas tienen mercados, ¡pero las obras de investigación no la tienen! hay por el contrario que pagar para que se publiquen; por consiguiente no podía dedicarme a eso. Cambiaron los tiempos y en vez de 67 duros tuve 80, 90, 104, que es la paga que hoy cobro y con esto ya he podido atender a las necesidades de la vida y dedicarme, aunque modestamente, a obras de investigación científica. - 50 - Pues bien, un puñado de pesetas, que es la diferencia de una a otra categoría en el escalafón, ved el resultado que produce para la cultura, aunque yo siempre he asistido a la cátedra, he dado mis lecciones prácticas de laboratorio, no podía hacer más trabajos personales de investigación como después lo hice. ¿Y cuál debe ser la obra de la Universidad? Pues ésta no sólo debe ser la docente, sino debe combinarse con la investigadora; llegar a lo que ocurre en Alemania, que a ningún profesor se le exige que sea investigador, pero el que no lo es se siente avergonzado de no serlo. A este estado es al que debemos llegar, pero es indispensable para eso que el que se dedica a estas investigaciones tenga un lugar confortable en su laboratorio, medios de trabajo y el problema de su vida resuelto por lo menos modestamente y sin preocupaciones. El trabajo de investigación, señor Rodríguez San Pedro, no es como el trabajo de oficinas, que sólo ocupa dos horas al que está poniendo minutas: "Excmo. Sr., tengo el honor de poner en conocimiento de V. E. ... Dios guarde a V. E. muchos años, etcétera". Sino que es una labor constante, va uno pensando en ella en el tranvía, por las calles, hasta en sueños, y necesita el ánimo despreocupado y libre para realizar su misión. El profesorado es un sacerdocio porque los profesores son verdaderamente sacerdotes y con los actuales medios no pueden llenar su cometido." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "Lo que todo el mundo vé son las aplicaciones de la Ciencia; pero todo ello depende de la Ciencia pura, que es como el manantial de donde surgen las aguas que va formando arroyos que llevan fuerza viva para las aplicaciones de aquella fuente, y no existen esas aplicaciones sin la investigación científica que extiende por el mundo el germen de las aplicaciones de orden positivo. Y ¿puede hacerse esto con ese criterio burocrático oficinesco o de otro orden? ¿Con eso de las 67 pesetas con 53 céntimos y otras minucias por el estilo? Es menester un espíritu más amplio y elevado. En la investigación científica no se pueden pedir cuentas a plazo fijo." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... " No, no dejen impresionarse por ese continuo goteo de sus frases; porque más provechoso que contar esas gotas de agua, es mirar a lo alto donde la nube henchida del agua fecundante por cuya virtud brotarán las flores y frutos en campos que serán estériles, cultivados por el espíritu burocrático y - 51 - oficinesco con que mira estas cuestiones el señor Rodríguez San Pedro." A la hora de intervenir, Casares dice: "Empiezo por hacer mías todas las palabras de mi distinguido compañero señor Rodríguez Carracido respecto al señor Rodríguez San Pedro... ...cada vez tengo mayor sentimiento al ver que su criterio es más diferente de lo que creo que debe ser y de lo que creo que conviene al desarrollo de la enseñanza." Frente a esa actitud de "gran sentimiento", típica de la manera de expresarse gallega, la sinceridad y claridad aragonesas de Cajal: "No podemos ser por tanto una junta de escribientes. Somos un grupo técnico, un jurado de capacidad. ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "De otra manera se nos convertiría en unos vulgares oficinistas, en unos burócratas humildísimos, y eso la Junta nunca lo consentirá." Cajal era Presidente de la Junta de Pensiones. Rodriguez San Pedro Consejero de Estado en calidad de ex ministro de Estado. Este debate se tuvo que interrumpir y continuarlo al día siguiente. Así leemos en el Diario de Sesiones: "Continuación del Debate acerca del Dictamen de la Comisión sobre el Presupuesto de Gastos de la Sección 7.ª, Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes." En él, Carracido pronuncia la siguiente frase dirigida a Rodríguez San Pedro: Carracido: "Si de todo el discurso de S. S. lo que parece deducirse es que los profesores universitarios hemos sido del presupuesto, lo que eran los antiguos salteadores de caminos respecto a las diligencias." Vemos que el tono va a mantenerse en concordancia con el sostenido el día precedente. Cajal aún se va a mostrar más sincero: Cajal: "No he de entrar en el fondo y en los detalles de las cuestiones allí tratadas, pues creo que contestaron de una manera a mi parecer satisfactoria los señores Rodríguez Carracido y Casares. La Junta de Pensiones no puede de ninguna manera cum - 52 - plir su cometido, que es de grandísima importancia, no ya del Gobierno, sino de todos los poderes públicos." ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... "Después del discurso del señor Rodríguez San Pedro, si hubiera sido ministro yo hubiera dimitido, porque en él se hablaba en términos muy hábiles, en términos que sólo puede emplear un viejo parlamentario como S. S. "de que necesitaba la Junta aprender ética y otras cosas", y francamente, a mi me produjo todo eso una pena profundísima." El señor Rodríguez San Pedro en este día quiere, cuando le corresponde intervenir en el debate, seguir la táctica de la mesura e incluso el halago con tal de no conceder una subida justa, concediendo a Carracido el asentimiento a todo lo que había dicho el día anterior, con la salvedad de presentarlo como un caso individual y que en absoluto seguía la tónica común, nuestro biografiado responde así: Carracido: "...Cuando a mi me erigía en una especie de profesor excepcional queriéndome distinguir de los demás. Yo soy como todos los profesores, he procurado siempre cumplir con mi deber, pero creáme S. S. y no digo esto porque me obligue a ello la situación del momento, como yo, hay muchísimos profesores en las Universidades españolas y si yo merezco sobradamente eso que el señor Rodríguez San Pedro quería concederme, hay muchísimos profesores en las Universidades españolas que lo merecen y quien se oponga a que se les conceda comete una obra de injusticia." Durante toda su vida, va a pertenecer ininterrumpidamente al Senado, primero por reelecciones sucesivas, luego por ser nombrado senador vitalicio. Repasando el Diario de Sesiones van surgiendo sus intervenciones, amparando los intereses de profesores,