Ana
Condado nos
ha acostumbrado a cuestionar la mirada, a desafiarnos
a nosotros mismos ante su obra. Su habitual repertorio
iconográfico, rico, laberíntico y poliédrico,
lleno de artificios y sorpresas visuales, constituye en
esta ocasión, una estructura narrativa en alusión
a la naturaleza.
Un
relato en el que cada obra funciona de una manera individual
y a la vez colectiva, ubicándose en una ambigua
frontera entre realidad y abstracción. Son trabajos
que se caracterizan por la reflexión y el afán
experimental, esculturas, poemas visuales y dibujos, en
diversos formatos.
Desarrolla la labor de una atenta observadora de las formas
inherentes al espectáculo mediático de nuestra
naturaleza, pero además explora la correspondencia
entre el aspecto de sus trabajos y la textura casual de
las imágenes que nos rodean por todas partes. La
artista atraviesa el umbral del espejo adoptando los modos
del lenguaje icónico contemporáneo mediante
una traducción a valores plásticos, a calidades
bien elaboradas, creando de esta manera imágenes
muy sugerentes que nos hacen pensar en la belleza de la
fugacidad y del encuentro. La obra creada sustituye a
aquel modelo exterior inicial por una realidad inventada,
que se convierte en la realidad auténtica.
Recoger
fragmentos de la Naturaleza o manufacturados, trabajar
con ellos, elaborarlos, es un proceso creativo complejo
que implica involucrarse en los materiales, observación
y captación de las emociones y apariencias que
las convierten en otras realidades.
Los
resultados son estas metáforas de la naturaleza,
la naturalidad de las formas convertidas en esencias estéticas,
por la vía del arte. Es una especie de recorrido
de ida y vuelta entre un modelo exterior provocador de
sensación y la receptividad de la artista dispuesta
a captar una impresión insólita y convertirla
en respuesta formal que acaba en nuestra mirada, en nuestra
capacidad de captar las tramas que alimentan lo cotidiano.
Violeta
IZQUIERDO
(Dra. en Arte Contemporáneo)