Nada
aparece espontáneamente.
En nosotros, se diría, existe un antes
en todas las manifestaciones.
Cuando el inicio del todo,
un segundo antes de ese todo,
no acaecía nada de nada.
Esta
manifestación pictórica mía
sí que tuvo un precedente.
La
geometría como locución necesaria:
de un sentir; de un ser...
somos lo que comemos,
somos lo que miramos,
somos lo que expresamos.
Nuestros enunciados son elocuentes.
El
precedente de la geometría plana
llevada a lo volumétrico.