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Mario
Jesús Rebollo: Una aventura cromática
A través de su vida, el ser humano va
dejando una estela de su permanencia sobre la tierra que se
manifiesta en objetos domésticos, fragmentos de utensilios,
retazos de ropa, el colorido de su entorno, vestigios de un
tránsito fugaz que Mario Jesús Rebolledo asimila
a su trabajo artístico como un legado, herencia y testamento
de su propio paso por el mundo que vivimos. Todas las cosas
que vamos dejando en el camino se constituyen en engranaje
fundamental de un proceso que el artista recicla para hacer
una obra que se traduce en un testimonio visual de su época.
Son huellas de la historia anónima cuyos personajes
trazan un mapa de su recorrido vital. En tal sentido, la pintura
de Rebolledo se inscribe en un original tipo de arqueología
en reversa que se encarga de dejar constancia para la posterioridad
de los elementos que identifican un momento crucial de su
existencia. Para tal fin, se utilizan diversas técnicas
que dan cuenta de la fisonomía social que sustenta
al individuo llámese alimento, producción industrial,
desechos orgánicos, o la belleza del atardecer.
Un
camino de comprobada solvencia artística es la pintura
que se ejecuta con óleo y acrílico en colores
de poética sensualidad, aplicados con franjas, manchas,
estratificaciones y símbolos geométricos que
a veces se repiten inspirados por los textiles y la cerámica
prehispánica en composiciones abstractas o con insinuaciones
figurativas que son, a fin de cuentas, un pretexto para introducir
su verdadera meta de convertir la tela o la madera en plataforma
de su objetivo principal que es rescatar para la posterioridad
los elementos que dan fe de su entorno inmediato.
En esta muestra encontramos también al hombre en la
búsqueda de su identidad y la concepción que
le artista tiene de la relatividad del hombre y del espacio
en que se mueve; es común encontrar frases como: interior-exterior,
arriba-abajo, adentro-afuera. Según Rebolledo su mensaje
es "expresar la relación que existe entre los
que llamamos interior y lo que llamamos exterior e ilustrar
de alguna manera la dialéctica existente entre ellas:
como sabemos el interior y el exterior están hechos
de la misma materia y su relación conceptual es tan
solo una invención del humano para codificar y expresar
su relación con el Universo".
Una fase importante de su trabajo es el grabado y la serigrafía
para expresar un ordenamiento estético que remite a
las figuras zoomorfas de nuestros antepasados aborígenes
sin pretender ser realista, sino ateniéndose a la accidentalidad
del azar que trasforma las ideas preconcebidas en sorpresas
de la imaginación. Es usual encontrar en sus composiciones
tramas geométricas, iconos indigenistas, paisajes con
nubes heridas por la puntilla como un grito sordo de protesta
e impotencia ante los conflictos que experimental el país.
Un medio que ha servido a sus inquietudes experimentales es
el vitral que si bien es una técnica artesanal, no
por ello es menos artística. Es la oportunidad para
hacer un trabajo manual que utiliza la luz a través
del vidrio, así como la madera y las pinturas de colores
alegres, en ensamblajes tridimensionales como lámparas,
puertas u objetos utilitarios que conjugan temas abstractos
y figurativos en una unidad que integra sus diferentes componentes
decorativos en una obra estética y funcional
Eduardo
Márceles Daconte
Escritor y Crítico de Arte
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