Inicio / Bicentenario / Presentación Bicentenario / Doscientos años

El Ateneo de Madrid llega a sus doscientos años

No es uno sino el primero de este nombre, el Ateneo, el que cumple tan veterana edad; a la que no han llegado otras instituciones de la sociedad civil y algunos estamentos estatales, ciudadanos y académicos de la capital. Desde la atalaya de su segundo siglo, nuestra Institución contempla una trayectoria sin parangón entre las de su clase; (seguir leyendo...)

... y sopesa la densidad de su experiencia ya secular, contando con una trayectoria, una pericia y un saber acumulados para los retos que vendrán en este nuevo siglo.

Los ateneos de esta nuestra época han sido tributarios de una tradición venerable: la grecorromana, que creó centros con ese nombre, dedicados a elevar el nivel intelectual de la gente, por medio de cursos, lecturas, conferencias y discusiones. Pero ya cercanos a la modernidad, las instituciones ateneístas fueron un redescubrimiento de la cultura liberal contemporánea, que necesitó siempre esos centros de aclimatación de novedades en la sociedad: de contraste de opiniones o puntos de vista, de experimentación del alcance de innovaciones en distintos sectores sociales; de intercambio entre corrientes convencionales o consolidadas y nuevas facetas o avances no siempre aceptados...

Los ateneos en España, nacidos en distintos momentos cronológicos de los s. XIX y XX, siempre han atendido esas necesidades e inventado su estrategia o metodología de trabajo: que -sobre la base del encuentro presencial y la cultura oral, discursiva o argumentativa- permitió hacer avanzar la capacitación intelectual, profesional o artística; sobre un movimiento, de intercambios continuos entre sectores de la sociedad más innovadores o avanzados y sectores más inmovilistas o conservadores....Nuestro Ateneo fue

Fernando VII Cortes de Cádiz

creado en 1820, al calor de la recuperación política del Trienio Liberal: cuando Fernando VII reconoció el constitucionalismo de las  Cortes de Cádiz y –como monarca aprendido, de los vaivenes de la política inaugurada antes de la llegada de los franceses y la Guerra de Independencia- cuando en nuestra Institución se depositaron esperanzas o necesidades acuciantes de mejoras. Las quesolo las libertades podían propiciar, amparadas por el orden liberal del régimen gaditano; mientras los patriotas liberales llegaban de los exilios europeos e intentaron recuperar el aliento de la cultura, la ciencia, las libertades e iniciativas ciudadanas largo tiempo constreñidas o perseguidas.

Para su forma de trabajo que inauguraron en la sociedad española, los ateneos –comenzando por aquel primero en Madrid- siempre dispusieron de dos fortalezas: una primera basada en la independencia o autonomía de razonamiento o de criterio, fuera de las academias y los centros formalizados de enseñanzas, cultivando una cultura crítica y abierta; y una segunda de intercambios en base a la discusión, la disertación, la tertulia o el debate, organizados alrededor de temas suscitados normalmente de actualidad; o que no tenían presencia en los foros convencionales y académicos. Esto último que siempre dotó a los temas de suficientes ángulos o vertientes, confluyentes o provenientes de distintas áreas o campos especializados del saber o de las prácticas profesionales. Por eso siempre atrajeron los ateneos a especialistas, profesionales, enseñantes, practicantes o expertos, que echaban de menos dicha libertad intelectual y multilateralidad de visiones en los centros académicos o convencionales, apegados a tradiciones, regulaciones y rutinas...

Oligarquía y Caciquismo

El Ateneo madrileño aceptó retos notables de vulgarización, comunicación y comprensión de problemáticas a veces complejas, implicando estratos, procedencias y edades diversas de la población (que no era frecuente se reuniesen en los centros académicos o de enseñanza al uso). Y fue desarrollando hasta tres formas de trabajo colectivo e intergeneracional: 1ª) la conferencia o disertación de cursos en las cátedras, para la sistematización de conocimientos; 2.ª) la discusión o el debate, en las secciones, alrededor de determinados temas acuciantes, innovadores o de actualidad; 3.ª) las lecturas, normalmente literarias, de sugestión de la creación: pasando esta de la escritura a la exposición oral o recitativa (lecturas o veladas poéticas). Junto a aquellas formas de trabajo -siempre presencial- existió una 4.ª) ya en el s. XX (y disponible con el nuevo siglo) en los ateneos más adelantados, los de Madrid o Barcelona principalmente, practicaron la llamada "Información" ateneísta, o presentación de distintas vertientes y repercusiones de un tema en la sociedad, recogiendo de ella todos los puntos de vista o tradiciones contantes y operativas, respecto a un tema propuesto. Así ocurrió en el Ateneo de Madrid, con las muy famosas -o poco recordadas- "Informaciones" ateneístas sobre "Oligarquía y caciquismo" en España; las "Costumbres de nacimiento, matrimonio y muerte" en España (una muy densa encuesta antropológica, de costumbres españolas); sobre "responsabilidades" del régimen de la monarquía, o sobre "reforma agraria" en plena República...

Lecciones impartidas por Doña Emilia Pardo Bazán a finales del siglo XIX en la Escuela de Estudios Superiores del Ateneo madrileño

Ni que decir tiene, que fue en los ateneos, especialmente en el de Madrid, donde las gentes y los profesionales varios aprendieron idiomas o saberes prácticos (como la oratoria, la comunicación) para mentes con expectativas de mejora o superación: durante sus dos siglos, el Ateneo de Madrid ha preparado a varias generaciones de inquietos estudiantes de alemán, inglés, francés, italiano, ruso o árabe, entre otras lenguas. Pero ha servido también las expectativas teatrales o cinematográficas de gente inquieta y con sensibilidades de la gran urbe o la pequeña capital de provincias...Pero además en el Ateneo de Madrid funcionó durante una decena de años –desde 1896 y entre los dos siglos- una Escuela de Estudios Superiores, que dignificó y renovó los saberes y dotó a la capital de un centro de altos estudios: en cuyos cursos impartieron clases catedráticos e intelectuales de justa fama y amplios horizontes, como Santiago Ramón y Cajal, Joaquín Costa, Emilia Pardo Bazán, etc.

Tortola Valencia en el Ateneo

Por otra parte y siguiendo vías alternativas, el Ateneo de Madrid ha sido un centro inveterado, tanto intelectual o profesional, como de creación o demostración artística y musical. Convirtiéndose en espacio privilegiado de demostración de novedades creativas: de pintura, a través de exposiciones y mediante los intercambios y el quehacer plástico (de composición, técnicas, etc.) del Ateneo de Madrid salieron o llegaron creadores de vanguardias artísticas (de la belle époque de primeros del s. XX, tanto como de los periodos de entreguerras, de la última posguerra (como el Grupo de creadores de El Paso); o musicales, a través de conciertos o presentaciones escénicas (desde Falla a Bacarisse o Regino Saínz de la Maza, pasando por Tórtola Valencia y el mundo del baile flamenco...), etc..

Todas las formas de trabajo intelectual y creativo, de emancipación o elevación del nivel intelectual, científico y cultural, al margen -o suplementariamente, con más coherencia y vivacidad- que las entidades e instancias educativas o académicas, siguen persiguiendo los ateneos hasta la actualidad. Y en el Ateneo de Madrid, con más dedicación -y a veces, con continuidad digna de más recompensa académica o material- y proyección hacia diversas latitudes y entornos, sociales y culturales urbanos de España.

Actividades

‹‹ Junio de 2020 ››
L M X J V S D
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30