Inicio / Biblioteca / Exposiciones Virtuales / Los hermanos Bécquer: bohemia romántica

Los hermanos Bécquer: bohemia romántica

1BécquerV1862GABécquer1

Recordamos a los hermanos Bécquer cuando se cumple el 150 aniversario del fallecimiento de ambos, en el Año Bécquer. La imagen más estereotipada del hado adverso de la bohemia romántica se identifica en los Bécquer.

Entre los hijos del pintor costumbrista José Domínguez Bécquer y Joaquina Bastida se encontraban Valeriano y Gustavo Adolfo.

Tras quedar pronto huérfanos son recogidos por sus tíos y entran en el taller de pintura de Joaquín Domínguez Bécquer, que fue profesor en la Academia de Bellas Artes de Sevilla.

Imágenes

Valeriano Domínguez Bécquer (Sevilla, 15/12/1833-Madrid, 23/9/1870) subsistió posteriormente realizando retratos y pequeños cuadros de género.

Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 17/2/1836-Madrid, 22/12/1870) estuvo en contacto permanente con la pintura, gracias a los pintores de la familia -su padre, su tío, su hermano-. Su cualidad innata para la ilustración se refleja en el lenguaje de las leyendas y en sus artículos dedicados a la crítica de arte, especialmente con el amplio y preciso uso de adjetivos sensoriales.

Bécquer Leyendo en el campo

Pero Sevilla, al fin y al cabo, era una ciudad de provincias, y limitaba la inspiración becqueriana. Gustavo Adolfo aspiraba a hacerse un nombre en el panorama literario español, por lo que parte a Madrid en 1854, cargado con un baúl lleno de poesía e ilusiones. En una época de revueltas políticas, sus poemas no interesaban a los editores. Madrid no tiene nada que ver con la cálida y luminosa Sevilla, en su obra se advierte la dicotomía entre ambas ciudades: idealismo frente a materialismo; infancia frente a madurez; luces frente a sombras...

La música estará presente en sus Rimas y leyendas; íntimamente ligada con la naturaleza y con las teorías neoplatónicas de la armonía del cosmos, que hereda de la escuela poética sevillana. Esta conjunción de música, naturaleza y poesía se refleja en El miserere, donde el protagonista -un músico-, representación del artista en general, trata de encontrar la obra máxima ayudándose de la inspiración que le ofrece la naturaleza:“La música sonaba al compás de sus voces: aquella música era el rumor distante del trueno que, desvanecida la tempestad, se alejaba murmurando; era el zumbido del aire que gemía en la concavidad del monte”.

Bécquer revela un profundo conocimiento de la ópera y la zarzuela -producciones musicales burguesas por excelencia-. La mención de títulos operísticos y de compositores en sus artículos, o la creación de zarzuelas junto a Luis García Luna, son algunas pruebas de su amor por la música. Parece ser que sabía de memoria y tarareaba diversas óperas.“Yo no sé la música; pero le tengo tanta afición que, aun sin entenderla, suelo coger a veces la partitura de una ópera y me paso las horas muertas hojeando sus páginas” (El miserere).

A la música y la pintura se añade la huella indeleble que le dejará la literatura durante su juventud, gracias a la biblioteca de su madrina Manuela Monehay Moreno, donde conoció a los autores más relevantes. Una de las figuras clave en el aprendizaje literario de Bécquer será Alberto Lista, a través de sus Ensayos literarios y críticos. Con tan sólo 12 años, compone Oda a la muerte de don Alberto Lista, siguiendo los preceptos clasicistas del maestro.

Todas las preocupaciones sobre el amor, la muerte o la inspiración literaria que encontramos en sus textos ya se intuyen en unas reflexiones que dejó en el libro de cuentas de su padre. Bécquer concibe las bellas artes como manifestaciones de un único sentimiento entusiasta; de ahí la suavidad y universalidad de sus composiciones literarias, como las Rimas.

El nombre de Bécquer aparecerá vinculado a revistas como La España musical y literaria, El Porveniro Álbum de señoritas y correo de la moda. El poeta comienza a hacerse un hueco en el panorama artístico madrileño, aunque será un período de estrecheces económicas. Conseguirá salir adelante gracias a una serie de obras teatrales, firmadas bajo seudónimo, y a la adaptación de Nuestra Señora de París de Víctor Hugo, que titula Esmeralda. En colaboración con Luis García Luna estrenará La novia y el pantalón.

Conocerá al que será uno de los que mejor entendió la relevancia de su poesía: el cubano Ramón Rodríguez Correa. Bécquer entró con él como escribiente en la Dirección de Bienes Nacionales, aunque el poeta pronto será despedido por entretenerse dibujando escenas de Hamlet.

En 1857, junto a Juan de la Puerta Vizcaíno, iniciará Historia de los templos de España, monumental obra que requiere reclutar a eruditos en historia, artes y literatura. Fundado en su afición por la arquitectura, en la corriente de evocación y recuperación románticas de las ruinas del pasado -en la línea de Chateaubriand-, y en la importancia de la religión en su concepción vital y poética, depositó todas sus ilusiones en el rescate de edificios que eran la representación de la tradición española:“La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado”. En agosto de 1857 sale a la luz el primer volumen -y único- deHistoria de los templos de España, con la protección de Isabel II, pero en noviembre de 1858 quiebra la empresa editorial. Bécquer agotó sus fuerzas en el intento de culminar esta obra y cayó enfermo.

Por su ecléctico carácter se interesó en diversas manifestaciones culturales y literarias, como la cultura hindú, cuya admiración se plasmará en El caudillo de las manos rojas, presentando la India como un lugar rebosante de color, donde el contacto entre el mundo real y el de las visiones es cercano, y donde las pasiones que dirigen el destino de los hombres son torbellinos que rompen los remansos de paz. Los escritores románticos buscaban en la India la representación de lo exótico y lo sensual.

En 1859, con Luis García Luna, y bajo el seudónimo de Adolfo García, escribe la zarzuela La venta encantada y el sainete Las distracciones. Aparece en El Nene «Imitación de Byron»: “Tu pupila es azul, y cuando ríes", que refleja la evolución de la poesía de corte neoclásico a la intimista. En el ambiente poético madrileño se iba abandonando la poesía más retórica, las palabras grandilocuentes y los versos ornamentales, para dar paso a una poesía sencilla, que plasmara las inquietudes más personales del poeta a través del uso de metros populares.

Gustavo Adolfo tuvo un contexto propicio para componer sus Rimas, por las influencias de escritores europeos -como Byron o Heine-, y por las tentativas de autores nacionales -Barrantes, Selgas, Trueba, Viedma, Campoamor o Florentino Sanz- de adecuar a la sensibilidad y métrica españolas las baladas y canciones tradicionales, acortando el poema y empleando un lenguaje más cercano y familiar.

Entre 1859-1860 el joven e ilusionado Bécquer está en un punto álgido de creación; siente que, por fin, ha encontrado su camino poético. Frecuentaba los salones del músico Joaquín Espín y Guillén, donde conoció a las 2 hermanas que tanta influencia tuvieron en él: Josefina y Julia Espín. Allí practicaba el galanteo y en los álbumes de las Espín dejará una serie de estupendos dibujos y rimas. Todo en esta época parece confluir: la música, la mujer, la poesía, el amor... todo lo que en Bécquer supone un claro universo vital: “La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento y el sentimiento es mujer... Poesía son, por último, todos esos fenómenos inexplicables que modifican el alma de la mujer cuando despierta al sentimiento y a la pasión... El amor es poesía; la religión es amor” (Cartas literarias a una mujer).

Gustavo Adolfo conocerá a Augusto Ferrán Forniés; ambos comparten similar forma de ver la vida, un gran amor por los cantares andaluces y por lo popular (cuentos, leyendas, romances...). Seguirá componiendo piezas teatrales, con la ayuda de Luis García Luna. Además colaborará en Crónica de ambos mundos, Álbum de señoritas y correo de la moda y Almanaque del Museo universal. A pesar de su gran productividad, éste será también un tiempo de penuria económica.

Bécquer entrará en la plantilla de El Contemporáneo, diario conservador dirigido por José Luis Albareda, así conseguirá una situación financiera más holgada y poder difundir sus escritos. Son los años clave en la obra del poeta; publica textos en los que expone sus ideas acerca de la poesía y de la labor del poeta: “Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación y el arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, que se mueve con una cadenciosa majestad, habla a la imaginación, completa sus cuadros y la conduce a su antojo por un sendero desconocido, seduciéndola con su armonía y su hermosura. Hay otra natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio” («Introducción sinfónica», Libro de los gorriones). Publica algunas de sus mejores leyendas y relatos: El monte de las ánimas, Los ojos verdes o Maese Pérez, el organista y su poemaA ella (“Por una mirada, un mundo”).

En este período de fecundidad literaria Bécquer encontró el amor, o cierta estabilidad familiar, a través de su matrimonio con Casta Esteban Navarro, hija de Francisco Esteban, médico de Bécquer especializado en enfermedades venéreas. En mayo de 1862 nace en Soria el primer hijo del matrimonio. Bécquer continúa publicando relatos enEl Contemporáneo (El rayo de luna oEladerezo de esmeraldas) y artículos (Los maniquíes oPot-pourri de pensamientos extraños). Ya tenía una familia que mantener y su trabajo como periodista sería insuficiente, así que recurrió a la zarzuela, con su amigo Rodríguez Correa, y bajo el seudónimo deAdolfo Rodríguez, estrenaronEl nuevo Fígaro y en 1863 terminaronClara de Rosemberg. Se incrementará el número de artículos y relatos enEl Contemporáneo (Historia de una mariposa y de una araña,Un boceto del natural,La mujer a la moda,Los bailes de trajes...) y continúa publicando sus leyendas enLa América (El gnomo,La cueva de la mora...).

En 1862 Valeriano, separado de su mujer, y con 2 hijos a su cargo, se reunió en Madrid con su hermano, con quien comenzó a llevar una vida de bohemia arquetípicamente romántica, llena de dificultades económicas, pero que le permitió buscar un lenguaje artístico acorde a sus pretensiones plásticas. Encontró a Gustavo Adolfo muy debilitado, por lo que deciden pasar el invierno en el Monasterio de Veruela. Los hermanos Bécquer recorrieron la zona del Moncayo, fijándose en los paisajes, pueblos y costumbres de sus gentes. Valeriano, influido por las leyendas del lugar y la imaginación fraterna, pintaba temas fantásticos y costumbres populares, mientras Gustavo Adolfo componía algunas de sus poesías más famosas y enviaba Cartas desde mi celda a El Contemporáneo, combinando realidad y fantasía, recuerdos, pensamientos y ensoñaciones del paisaje. Bécquer plasmó el contraste entre la vida moderna y agitada de la capital, y la más profunda y primitiva de los pueblos:“al contemplar los destrozos causados por la ignorancia, el vandalismo o la envidia durante nuestras últimas guerras; al ver todo lo que en objetos dignos de estimación, en costumbres peculiares y primitivos recuerdos de otras épocas se ha extraviado... un sentimiento de profundo dolor se apodera de mi alma”.

Bécquer regresó a Madrid para ocuparse de El Contemporáneo. A partir de septiembre de 1864 Luis González Bravo, creador de El Contemporáneo, será nombrado ministro de Gobernación del gabinete del general Narváez. Y José Luis Albareda, director del periódico, fue de embajador a La Haya, por lo que Bécquer ocupó la dirección de El Contemporáneo hasta febrero de 1865. Gracias a González Bravo, consiguió un puesto como fiscal de novelas, con un buen sueldo. Entonces la figura de Bécquer se vuelve contradictoria: es el artista bohemio o, cuando la fortuna económica le sonríe, el burgués con levita. Tras la disolución de El Contemporáneo, González Bravo creó Los Tiempos, en cuya redacción también intervendría Bécquer; aunque no se conservan ejemplares que lo certifiquen.

Retrato de muchacha

Al comenzar 1865 Valeriano obtiene una pensión anual, de 10.000 reales, del Ministerio de Fomento, para recorrer las provincias españolas en busca de “trajes característicos, usos y costumbres”, con la condición de remitir 2 cuadros al año. Realizó encantadoras escenas, que conformarán lo más selecto y prestigioso de su producción. En el Museo del Prado se conservan los frutos de ese moderno proyecto, como El presente, Interior de una casa en Aragón o El baile: costumbres populares de la provincia de Soria; pinturas que traducen, con un lenguaje sereno y armónico de raíz clásica, la quintaesencia de lo popular, de un modo idealizado. Esas obras se convertirán en los más importantes cuadros de uno de los géneros clave del Romanticismo español. Junto a ellas quedan, como testimonio de sus viajes por Castilla y Aragón, los dibujos que publicó en la prensa, en cuya ilustración se ocupó profesionalmente.

A Gustavo Adolfo se le planteó un dilema, pues consideraba que no podía seguir como censor de novelas -cargo proporcionado por González Bravo-, mientras combatía al Gobierno al que éste pertenecía a través de El Contemporáneo; así que decide rechazar ambos puestos. Ya no tiene el sueldo de censor y su aparición en prensa es menor, cuando nace su 2º hijo y el matrimonio buscará un domicilio más económico. Los hermanos Bécquer, firmando con el seudónimo Sem, colaborarán en el periódico político satírico Gil Blas.

En 1866 Bécquer se convertirá en director literario de El Museo universal, donde colaboró con Valeriano en algunos cuadros de costumbres (La misa del alba, La sardinera...), realizó artículos biográficos (El duque de Rivas) y textos para acompañar grabados de Federico Ruiz, Jaime Serra o Francisco Ortego, o la fantasía Un tesoro en el Almanaque literario de El Museo universal... Su fama aumenta a través de sus publicaciones en los periódicos; a su labor como periodista, se le une su faceta de narrador de leyendas. Como consecuencia de nuevos cambios políticos, Bécquer se halla otra vez vinculado con el Gobierno y recupera su cargo de fiscal de novelas, abandonando el de director deEl Museo universal. A causa de su frágil salud, viaja a Bilbao para reponerse y será elegido miembro del jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes.

En 1868 Valeriano pierde su pensión, la única base de su economía, subsistiendo gracias a colaboraciones periodísticas como dibujante y escritor en El Museo universal, El Arte en España y La Ilustración española y americana.

En 1868 Valeriano pierde su pensión, la única base de su economía, subsistiendo gracias a colaboraciones periodísticas como dibujante y escritor en El Museo universal, El Arte en España y La Ilustración española y americana.
Mujer cosiendo

Con Valeriano, Gustavo Adolfo visitará Soria, para recuperar su salud y alejarse temporalmente de Casta, que le había sido infiel; parece ser que su tercer hijo no era del poeta. Por las revueltas en Madrid, los hermanos Bécquer deciden quedarse en Toledo; ciudad que encandila a Gustavo Adolfo por sus retorcidas callejuelas, sus monumentos y su atmósfera impregnada de encanto, y que reflejará en algunas leyendas y artículos. Los comienzos de 1869 fueron muy duros económicamente para los Bécquer, pues Valeriano ya no contaba con la pensión del Gobierno y Gustavo Adolfo había perdido sus anteriores fuentes de ingresos; sólo colaboraba comentando los dibujos de su hermano para El Museo universal.

Las Segadoras

En enero de 1870 Valeriano comienza con Gustavo Adolfo su ilusionada colaboración como dibujante en La Ilustración de Madrid (El pordiosero, La picota de Ocaña, Una calle de Toledo, Las segadoras...). Pero este período de alegría acaba el 23 de septiembre de 1870, cuando fallece Valeriano. Animado por sus amigos, Gustavo Adolfo trazó una semblanza de su hermano, que Rodríguez Correa publicará en La Ilustración de Madrid. Tan sólo 3 meses después moriría Gustavo Adolfo.

Valeriano fue también un retratista de gran talento, capaz de trascender la personalidad del retratado con un lenguaje elegante, contenido y sintético; su

Los Borbones

retrato de Gustavo Adolfo sobresale como ejemplo emblemático del género romántico. Dejó muchos dibujos, sueltos o en álbumes, sobre todo de sus viajes por España, y destaca también su vertiente satírica y caricaturística en Los borbones en pelota, álbum anti-isabelino firmado por Sem, seudónimo colectivo de ambos hermanos. La vida de Valeriano Bécquer se vio truncada en el momento más prometedor de su carrera, cuando transitaba desde el Romanticismo, en el que se formó, hacia un realismo plástico. Dotado de una depurada técnica y un gran dominio de los recursos pictóricos, su obra se entremezcla con los originales escritos de Gustavo Adolfo.

En 1870 Bécquer es nombrado director del periódico cómico-teatral El Entreacto, pero fallece el 22 de diciembre, coincidiendo con un eclipse de sol. Sus premonitorias palabras sobre la fugacidad de la vida parecen anunciar el final: “Cuando caigan secas esas hojas que murmuran armoniosas sobre nuestras cabezas, yo moriré también y el viento llevará algún día su polvo y el mío, ¿quién sabe adónde?... ¡Debíamos morir y girar arrastradas por los remolinos del viento!” («Las hojas secas», Almanaque literario de la biblioteca de Gaspar Roig, 1871).

Fue un hombre de múltiples contradicciones. Todos sus escritos reflejan el esfuerzo por encontrar la síntesis de un universo personal dividido entre el sueño y la razón, la mujer ideal y la mujer carnal, la idea y la palabra, la aristocracia y el pueblo, el sentimiento y la inteligencia...

El pintor Casado del Alisal propone la edición de las obras de Gustavo Adolfo y de los dibujos de Valeriano, para ayudar a sus respectivas familias. Ramón Rodríguez Correa, Augusto Ferrán y Narciso Campillo comienzan a seleccionar los textos becquerianos repartidos en la prensa. A finales de julio de 1871, por el precio 28 reales, ven la luz los 2 volúmenes de las Obras de Gustavo Adolfo Bécquer, con prólogo de Rodríguez Correa.

Será el comienzo de la leyenda del poeta romántico... el iniciador de nuestra mejor poesía contemporánea.

Actividades

‹‹ Octubre de 2020 ››
L M X J V S D
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31